La FADSP suspende a Castilla y León durante la primera oleada de la pandemia

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Redacción.-

La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública ha realizado un informe sobre la actuación de las distintas CCAA ante la pandemia durante la primera oleada de la misma (hasta la aprobación del RDL de nueva normalidad por el Congreso de los Diputados el 25 de junio de 2020).

Métodos

El Informe se ha elaborado a través de las respuestas por expertos, profesionales sanitarios, de todas las CCAA a los que se remitió un cuestionario con respuestas abiertas que incluía  17 preguntas.

Resultados:

El promedio de la puntuación obtenida por la actuación de las administraciones sanitarias autonómicas fue un suspenso: 3,92 (rango de 1 a 7). La mejor puntuación la obtuvo Extremadura y la peor la Comunidad de Madrid. Cuatro comunidades autónomas superaron el aprobado (Extremadura 7, Murcia 6,5, Asturias 6 y Valencia 5,5), el resto suspendieron. Todas ellas estaban entre las  9 CCAA que presentaron una mortalidad inferior al promedio del país.

Respecto a las causas que provocaron una peor o mejor situación comparativa de las CCAA respecto al promedio del país se señala que depende de un conjunto de factores entre los que están la densidad de la población y la movilidad de la misma, así como el porcentaje de trabajadores sanitarios infectados. También ayudaron factores climatológicos (las comunidades menos afectadas tenían un clima mas caluroso) y una población menos envejecida y/o más dispersa. En las CCAA insulares influyo también la facilidad de aislamiento que supone esta condición, así como el cierre de puertos y aeropuertos, el que la pandemia se produjera en un momento de temporada baja turística. En alguna comunidad autónoma (Murcia) se resalta el papel de la Atención Primaria en la detección y contención de los contagios y la presencia de una potente red de centros de salud pública y de formación en salud pública de los profesionales (Valencia). También algunas CCAA resaltan el papel de las precarias y antihigiénicas condiciones en que se encuentran los temporeros.

Un aspecto destacado en la primera oleada fue la escasez y/o ausencia de EPIs en prácticamente todas las CCAA (obviamente es un factor que se retroalimenta con la incidencia, a mayor incidencia más ausencia de EPIs, y a mayor ausencia de EPIs mayor incidencia). Finalmente la mala situación de las residencias ha sido un factor común en todas ellas.

También hay consenso en la existencia de una situación previa que disminuyo/evito una respuesta adecuada ante la pandemia. De manera generalizada, un deterioro de la AP, los recortes en centros sanitarios, especialmente de personal, dispositivos de Salud Publica debilitados y/o ausentes y privatización de muchos servicios sanitarios lo que favorece la fragmentación de los servicios y favorece una respuesta descoordinado (más en Madrid y Cataluña), así como un sistema de residencias inapropiado (grandes concentraciones en malas condiciones) y con escaso o nulo control. También destaca la ausencia de almacenes de reservas estratégicas de material sanitario.

En cuanto a la actuación de las administraciones sanitarias autonómicas destacan como negativas la tardanza en actuar y la falta de refuerzo de la AP que hizo que la respuesta sanitaria se centrara demasiado en los hospitales, retraso en la aplicación de test diagnósticos (Baleares), demoras en los resultados de los mismos  y ausencia/insuficiencia de sistemas de rastreo, asimismo desconexión entre el sistema de Salud Pública y la AP, abandono de las residencias desde el punto de vista sanitario (especialmente en Madrid y Castilla y León)

Entre las positivas la realización de PCR y su centralización en el sistema público (Asturias) y la medicalización  y refuerzo temprano de las residencias (Asturias), el centrarse en la AP (Murcia), la red y formación en Salud Pública (Valencia), una buena respuesta organizativa (Extremadura) y rapidez en adoptar medidas drásticas confinamientos (Castilla y León)

Se evidencio colapso hospitalario en las CCAA con elevada incidencia, que fue mayor en el caso de las que tenían una baja tasa de camas hospitalarias por 1.000 habitantes. En todas las CCAA hubo una disminución de la actividad no relacionada con enfermos por coronavirus que estuvo en relación con la incidencia de la pandemia.

La Atención Primaria estuvo desbordada de manera casi generalizada, suspendiéndose las citas de los enfermos no covd19 y se produjeron cierres de consultorios periféricos, de nuevo la situación estuvo en relación con las tasas de incidencia de la enfermedad, y en algún caso (Madrid) se agravo con la derivación de profesionales de AP al IFEMA. Por otro lado una parte  de la población dejo de acudir a los centros sanitarios por miedo al contagio.

La actividad normal de la AP no se ha recuperado, el protagonismo de la atención telefónica es generalizado y la atención presencial no se ha recuperado y en algún caso es casi imposible conseguirla. Donde continúa realizándose han aumentado las demoras de las citas (por ejemplo en Madrid es habitual en 10 días o más)

La respuesta del dispositivo de Salud Pública fue generalmente deficiente, en gran parte por la ausencia de efectivos. Se constata una desconexión generalizada con la AP lo que dificulta notablemente la actuación de esta última. Valencia es la comunidad autónoma donde parece haber funcionado mejor a pesar de que también contaba con medios insuficientes.

Las residencias fueron un foco importante de la pandemia en todas las CCAA, especialmente Madrid, las 2 Castillas y Cataluña. No se objetivo diferencias según su titularidad aunque hay que señalar que la mayoría de las que figuran como de titularidad pública en realidad están gestionadas por empresas privadas (concesiones). Si que se vieron diferencias  según el número de internos (las que tienen un mayor número se vieron más afectadas) y su ubicación geográfica (mayores problemas en las que están en centros urbanos respecto a las que se encuentran en el  área rural). Por otro lado las CCAA que impidieron salir a los internos para recibir atención sanitaria (Madrid) tuvieron una situación más dramática. En el caso de Madrid se objetivo también circulación de trabajadores por varias residencias lo que aumento la probabilidad de contagio.

En general las contrataciones de personal de refuerzo no fueron significativas, con excepción de Asturias  que realizo 1.969 contratos en una comunidad con 1,027 millones de habitantes y con baja incidencia de la pandemia, Baleares con una población algo mayor (1,166 millones) contrato 688 trabajadores. En algunas CCAA simplemente no hubo nuevos contratos.

Los contagios entre trabajadores sanitarios fueron importantes en todas las CCAA. La insuficiencia de material sanitario de protección fue generalizada y muy importante desde el principio y se mantuvo casi igual hasta fases muy avanzadas de la primera oleada, aunque fue solucionándose paulatinamente, no se encontraron diferencias significativas entre CCAA más allá de las que provoca una mayor incidencia de la enfermedad.

La respuesta ante los rebrotes esta siendo generalmente insuficiente. Prácticamente todas las CCAA tienen insuficientes rastreadores en relación a la población, excepto Valencia (1/3.430 habitantes), en muchos casos (por ejemplo Galicia o Andalucía) se contabiliza como rastreadores a los profesionales de AP lo que hace que las cifras estén sobredimensionadas y sean engañosas. En Cataluña y Madrid hay presencia de rastreadores de empresas privadas, que en la primera son mayoritarios

Se han detectado problemas con temporeros debido a sus malas condiciones laborales y de alojamiento en algunas CCAA (Aragón, Andalucía) y en algún caso reacciones xenófobas que los han agravado.

Las listas de espera han aumentado notablemente durante la pandemia, aunque hay pocos datos oficiales al respecto, por ejemplo en Valencia aumento la demora en listas de espera quirúrgica de 80 días en febrero a 147 en julio, Baleares se paso de73 a 140 días (entre junio 2019 y junio de 2020), en Madrid la Comunidad reconoce que no se realizaron 50.000 intervenciones quirúrgicas y 1 millón de consultas durante los meses de marzo y abril, etc. Un problema detectado es la ausencia de entradas en los sistemas de seguimiento de listas de espera, por lo que las demoras reales de la población se habrán incrementado mucho más.

Varias comunidades autónomas están aprovechando la pandemia para aumentar las privatizaciones, llamativamente Madrid, pero también de forma significativa en Andalucía, Aragón, Canarias, Valencia. Obviamente también la desatención provocada en el sistema público incrementa el número de personas que, si su economía se lo permite, buscan una alternativa en el sector privado.

 

 

 

 

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