Javier Serrano: «Medina del Campo tiene mucho que ofrecer, y es un honor poder contar su historia»

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Jorge Peña-. Hay trayectorias que no solo se recorren, sino que dejan huella. Javier Serrano es un claro ejemplo de ello. Más de tres décadas dedicadas a la información, a narrar historias y a convertirse en la voz y el rostro que acompañan a Medina del Campo en su día a día. Desde los estudios de Telemedina Canal 9 y Onda Medina Radio, ha sabido llegar a los rincones más recónditos de la villa, manteniendo a sus vecinos al tanto de lo que ocurre en su entorno.

Con una mezcla de profesionalidad y cercanía, Javier no solo informa, sino que conecta, creando un vínculo único entre los hechos y quienes los reciben. En un mundo de constante evolución, él ha sabido adaptarse, conservando siempre la esencia de una comunicación auténtica y humana. Un medinense más, que ha hecho de las ondas y las pantallas su hogar, el periodista cuya voz ha sido testigo y cronista de los momentos más significativos de Medina del Campo.

Con más de 30 años en la comunicación, ¿qué reflexión hace sobre la profesión en la actualidad?

Sin duda, lo que más me duele de estos 30 años es ver cómo los medios de comunicación han ido perdiendo peso en Medina, tanto a nivel de compañeros como de medios. En estas fechas tan especiales, como las navideñas, recuerdo que antes éramos 15 personas en los desayunos navideños, y ahora apenas somos 5. Esa reducción ha sido significativa, y me da pena. Hay menos profesionales en los medios locales, y eso me preocupa mucho. Este ha sido uno de los momentos que más me marca, porque ver cómo los medios se van perdiendo, sin duda, me entristece.

¿Qué le llevó a dedicarte a esta profesión?

Si te soy sincero, todo comenzó en mi juventud, cuando escuchaba a otros compañeros hablar por la radio. Me maravillaba pensar que lo que decían llegaba a todo el país. Eso me impactó. Fue el momento en que pensé: ‘Esto es lo que quiero hacer’. Me enamoré de la radio, especialmente de esa sensación de comunicarte con una audiencia sin saber quién está al otro lado. Ese fue mi primer paso en la comunicación, y aquí sigo.

¿Qué cambios has observado en la profesión en estos últimos años?

El cambio más notable ha sido la irrupción de las redes sociales. Lo que más he notado es que, como profesionales, tenemos que estar siempre un paso adelante. Las redes nos exigen rapidez, y eso nos obliga a contrastar más las noticias. En las redes sociales cualquiera puede publicar lo que quiera, pero nosotros tenemos la responsabilidad de garantizar la veracidad y credibilidad. Las redes sociales buscan la inmediatez, pero la prensa profesional se basa en la veracidad. El desafío es conseguir que la gente confíe en lo que estás contando, que sepan que lo que estás diciendo es correcto y exacto. Las redes sociales cumplen su función, pero es en los medios tradicionales donde la gente tiene la seguridad de que lo que está viendo o escuchando es fiable. Claro, eso exige un esfuerzo adicional, porque tienes que ser rápido, pero también preciso. La llegada de las redes sociales, aunque desafiante, también facilita el trabajo, ya que te permite acceder a lugares y momentos que antes eran inaccesibles, como los vestuarios de fútbol o las oficinas de los políticos.

¿Cómo ha sido la adaptación a las redes sociales ?

Las redes sociales suponen un desafío para quienes llevamos mucho tiempo en la profesión, especialmente porque no somos nativos digitales. Los jóvenes las manejan con mucha más facilidad, mientras que a nosotros nos cuesta un poco más adaptarnos. Sin embargo, es algo con lo que debemos lidiar, ya que hoy en día las redes sociales son un complemento imprescindible para los medios de comunicación. Aunque no siempre es sencillo, es necesario estar presentes en ellas, ya que nos facilitan el trabajo. La gente graba todo y, aunque sea más difícil para nosotros, las redes nos permiten llegar a más personas, pero siempre debemos tener en cuenta la credibilidad de lo que compartimos.

Llevas muchos años trabajando en los medios, ¿qué consejo le darías a las nuevas generaciones que quieren dedicarse al periodismo?

Mi consejo, sinceramente, es que no se dediquen a esto. Es una profesión muy complicada. Cada vez hay menos medios, y los pocos que existen cuentan con menos personal. El periodista ya no solo hace su trabajo de redacción, sino que también es fotógrafo y, a veces, videógrafo. Las expectativas son muy altas, pero los recursos, cada vez más bajos. Los profesionales actuales no tienen las mismas condiciones que teníamos antes, y eso hace que la profesión sea más difícil. Es una carrera dura, por lo que a los jóvenes les diría que consideren otras opciones, ya que es un sector con mucha oferta pero no mucha demanda.

¿Consideras que hay mucho intrusismo en la profesión, especialmente con la democratización de la comunicación a través de las redes sociales?

Sí, cualquier persona con una red social puede ser considerado un comunicador. El problema es que, a menudo, no hay filtro, no hay profesionalismo detrás de esas publicaciones. A mí, personalmente, no me dice nada lo que se publica en las redes sociales. Aunque hay gente que cree que porque tienen seguidores en Facebook o Twitter, su palabra tiene peso, no es lo mismo que lo que emite un medio de comunicación con responsabilidad. En ese sentido, creo que debemos diferenciar al profesional del aficionado, aunque muchos no lo entienden.

Después de tantos años de transmitir información en Medina del Campo, ¿qué lugar ocupa la villa en tu corazón?

Soy un gran defensor de Medina del Campo. He defendido su Semana Santa, sus fiestas, su cultura… Me he enfrentado a veces a otros políticos y personas fuera de Medina, defendiendo lo que es nuestro. Medina es mi hogar, y en más de 30 años he visto sus altibajos, pero siempre he creído que es una villa única. Recuerdo un enfrentamiento con el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, cuando criticó que nuestra Semana Santa fuera internacional, a lo que respondí con firmeza. Este episodio refleja cómo los medios locales, antes limitados a una audiencia pequeña, ahora tienen un alcance global, llegando a todo el mundo a través de internet. Además, siempre he defendido nuestras fiestas y no dudo en criticar al gobierno cuando sus decisiones afectan negativamente. Después de más de tres décadas aquí, conozco bien los problemas y virtudes de Medina, y seguiré defendiéndola con pasión.

Como medinense, eres un gran amante de San Antolín. ¿Tienes alguna anécdota que te haya marcado en alguna retransmisión de los encierros?

Las anécdotas de San Antolín son muchas, pero hay una que siempre se me viene a la cabeza. Al ir cumpliendo años, uno empieza a pensar que la jubilación está cerca, y me pregunto, ¿qué voy a hacer cuando ya no forme parte de los medios de comunicación? He pasado toda mi vida trabajando durante la época más fuerte del año, cuando todo el mundo se divierte, yo estoy trabajando, aunque también disfruto de mi labor. Me pregunto cómo será disfrutar de San Antolín desde otra perspectiva, sin tener que estar pendiente de las entrevistas o de ir al callejón de los toros. Poder ver la colocación de la bandera con mi familia, disfrutar de los encierros desde otro punto de vista, o asistir a los conciertos.

En cuanto a anécdotas concretas, recuerdo un encierro con una niebla tan densa que apenas podíamos ver a los toros. También tengo la suerte de haber entrevistado a todos los pregoneros que han pasado por Medina, así como a los grupos y cantantes más conocidos de la época, muchos de ellos números uno en su momento.

Una anécdota que siempre me llamó la atención fue un año en que el pregonero de San Antolín fue Maldonado, el periodista de Televisión Española que se encargaba del tiempo. Ese día, el telediario de la tarde lo dio en directo desde Medina del Campo. Recuerdo perfectamente cómo Maldonado, frente a las talanqueras, decía: “Hoy damos el tiempo desde Medina del Campo para todo el mundo.” Fue un momento en el que Medina fue protagonista en toda España.

Y luego, algo que siempre se me quedará grabado fue un año con la colocación de la bandera. Todo el mundo sabe que es rojigualda, con las bandas horizontales, pero en esa ocasión, la bandera se desplegó en vertical. Fue algo sorprendente, porque todos estábamos mirando al cielo y de repente vimos la bandera en una disposición que no era la habitual. Esos pequeños detalles son los que se quedan en la memoria.

Finalmente, ¿algún mensaje para las personas que te ven por la televisión y te leen en el periódico en estas fechas navideñas?

Pues claro, aparte de lo típico: desear a todos una Feliz Navidad, lo quiero que tengan en cuenta es que, sobre todo, aquí en Medina, trabajamos todos los días del año, y especialmente en Navidad, con la esperanza de hacerles compañía. Si conseguimos que, en algún momento, alguien esté viendo nuestro programa en Nochebuena, Nochevieja o el Día de Reyes, y nos felicite, como ocurrió el año pasado, nos damos por satisfechos. Esas pequeñas muestras de cariño son las que nos motivan.

Para nosotros, que somos una televisión pequeña en una localidad de 20.000 habitantes, con pocos recursos, lograr que alguien nos vea y nos valore es un gran logro. Claro que si tuviéramos el presupuesto de una gran cadena, las cosas serían diferentes, pero con lo que tenemos, tratamos de sacar el máximo provecho. Si conseguimos llegar a los espectadores, aunque sea por un momento, ya nos sentimos realizados.

Y, por supuesto, deseo a todos una feliz Navidad y que el 2025 sea un año mucho mejor que el 2024.

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