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domingo, junio 23, 2024

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La ARMH de Valladolid dará sepultura a los represaliados en Medina del Campo este 14 de abril

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La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valladolid realizará un acto de entierro de los cuerpos exhumados en la Bodega de los Alfredos y el Pozo de Medina del Campo, así como en las fosas número 6 y 7 del Cementerio del Carmen de Valladolid

Paula de la Fuente


La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valladolid ha vuelto escoger el 14 de abril -día en el que se conmemora la proclamación de la II República Española- para rendir homenaje a 199 víctimas de la represión en plena Guerra Civil Española. Mujeres y hombres asesinados y abandonados en dos fosas comunes ubicadas en Medina del Campo, y otras dos que radican en el vallisoletano Cementerio del Carmen. Es justo este camposanto donde se desarrollará el acto, en el que también se procederá al entierro de los restos exhumados.

Tal y como detalla el presidente de esta institución -quien además ha dirigido los mencionados proyectos de exhumación y recuperación de personas-, Julio del Olmo, los estudios arrojan la certeza de que, las 26 víctimas que fueron halladas en la Bodega de «Los Alfredos», fueron arrojadas a este enclave durante la primera quincena de agosto de 1936. Asimismo, los 37 represaliados encontrados en en el pozo de «Los Alfredos» fueron asesinados durante la segunda quincena de agosto e incluso primeros de septiembre. «Gracias a que han podido ser identificadas varias personas, se tiene constancia de que hay vecinos de Pozal de Gallinas, Rueda, Rodilana o Medina del Campo», explica del Olmo.

Si bien es cierto, la falta de medios hace imposible la realización individualizada de pruebas de ADN. Esto dificulta, más si cabe, las labores de identificación. «En su día se dijo que los laboratorios oficiales, que recordemos que realizan más de 37.000 pruebas al año, se harían cargo de estas investigaciones, pero lo cierto es que no se ha materializado y tenemos que hacerlo en laboratorios privados, con el coste enorme que eso supone», lamenta el presidente de la ARMH de Valladolid. A pesar de todo, cuentan con un gran banco de muestras de familiares interesados en dar con el paradero de sus seres queridos.

Para ver la trascendencia de esta situación, solo hace falta poner como ejemplo el caso de la bodega. En esta fosa, únicamente hay una persona identificada, de las 26 encontradas: Félix Llorente. En relación al pozo, también se ha confirmado la presencia de las hermanas Cruz y Victoria, así como Francisco y Feliciano, que eran padre e hijo. Igualmente, en este enclave se hallaron a otras dos personas que tendrían un alto nivel adquisitivo, a juzgar por la calidad de los tejidos que vestían cuando fueron asesinados. «Se van buscando puntos de apoyo para confirmar que estas personas están ahí. Después, es cuando se procede a la identificación con prueba de ADN».

Fosas 6 y 7 en Valladolid

Gracias al testimonio oral de los familiares de los represaliados, el pasado 2022 la ARMH de Valladolid emprendió las labores de localización y exhumación de las Fosas número 6 y 7 en el cementerio vallisoletano del Carmen. «En el libro de registro del cementerio sí encontramos el desglose de quiénes habían entrado para ser enterrados en el mismo, pero no se indicaba el cuadro, fueron las familias las que nos orientaron sobre dónde podrían encontrarse». Otras dos fosas comunes que se suman a las ya estudiadas en el 2016.

Tal y como expone Julio del Olmo, la diferencia más notable de estas dos fosas en relación a anteriores es el periodo que éstas permanecieron abiertas. «Hablamos de personas que fueron pasadas por juicios sumarios, por lo que entre unos y otros transcurren meses con la fosa abierta. Un día podían fusilar a cinco y pasada una semana a siete. El trabajo arqueológico nos ha permitido diferenciar a varios grupos de asesinados».

Dentro de los conjuntos de personas, destacan 13 naturales de Laguna de Duero -entre ellos el alcalde, un concejal y el presidente de las Juventudes Socialistas. También seis oriundos de Alaejos y cinco varones del municipio vecino de Castronuño. «Las personas que sí reúnen una característica común, pueden someterse a la prueba de ADN porque no tienes que contrastar con varios». Gracias a esas, en primer lugar, características comunes y posterior reafirmación con prueba médica, se sabe de la presencia, en esa fosa vallisoletana, de Eugenio García Ortega, un joven de 20 años que estaba haciendo la mili y era cabo de Artillería. «Este chico es fusilado junto a 15 personas más. Si bien es cierto, su cuerpo conservaba insignias del arma de Artillería. El examen antropológico y forense determinó su medida, 1.75 metros, también la edad de 20 años. Por eso mismo, contrastamos con un familiar y la prueba resultó positiva».

De los 199 cuerpos, del Olmo resalta que la gran mayoría provienen de la provincia de Valladolid. Aunque, como todo, siempre hay excepciones, como la de Ángel Egaña Mendívil, un teniente del Ejército Vaco que, cuando cae el Frente Norte, lo hace bajo tropas que proceden, sobre todo, de Valladolid y Palencia. «Entonces es detenido y traído a Valladolid, donde se le juzga y condena a muerte». Peculiaridades, también, como la de Carmelo Delgado, de Puerto Rico, quien es detenido en una escaramuza en el frente de Madrid, por tropas vallisoletanas. Nuevamente, es juzgado y condenado en tierra pucelana.

Modus Operandi 

Tras los estudios efectuados por la ARMH de Valladolid, se conoce el procedimiento efectuado por las milicias para acometer tales atrocidades. «Ante el crecimiento de personas que se iban deteniendo, Valladolid crea la cárcel nueva. Chancillería también tenía funcionamiento. Todavía se puede ver, cerca de Arco Ladrillo, alguna de estas antiguas cocheras». No es el caso de Medina del Campo, «cuya cárcel servía para trasladar a todas las personas de la comarca».

Con este escenario, todas aquellas personas que reunían una serie de características, como ser un cargo público, cargos sociales, personas comprometidas con la nueva situación democrática o que en el momento de la sublevación se habían resistido, se detenían y «en algunos casos eran juzgados y en otros no, eran condenados a muerte o cárcel». Explica Julio del Olmo que, a diferencia de lo extendido en muchos territorios, «donde se hablaba de asesinatos por envidia», la realidad es que «las milicias siempre obedecían a órdenes que daban sus superiores», teniendo como base los más de 22 años de estudio de la ARMH de Valladolid.

«Por suerte, hemos podido encontrar algún documento firmado por el responsable militar en ese momento de Medina del Campo, siendo sobre todo documentos de traslado». En ellos, figuraría el concepto de «trasládese de prisión a esta persona», pero nunca se decía dónde. «Estos traslados de prisión acababan, entre otros lugares porque fueron más, en el pozo o en la bodega de Los Alfredos. Esto es una dinámica de guerra», sentencia el presidente de esta institución.

Negativa a aportarles información

En la actualidad, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valladolid se encuentra recopilando -justo desde hace tres años- información sobre una de las cárceles de Valladolid. «Tengo que decir que nos están negando la investigación, y lo digo así de claro». Asegura el presidente que «no es una cuestión de colores políticos porque esto es común a todos ellos. Lo cierto es que no hay interés en la investigación y esto hay que decirlo muy claramente».

Con este lamento, Julio del Olmo añade: «Se tiene más interés en que se hagan actos o publicaciones de libros o reuniones, que tienen un eco puntual, a la verdadera investigación. Estamos hablando de instituciones penitenciarias a nivel del Estado español. Primero nos negaron que existiera esa documentación y conseguimos demostrar que sí. Después, tan solo han sido capaces de proporcionarnos una parte». Aparte de ello, también se les habría rechazado una subvención destinada a este proceso investigativo, por lo que ahora tienen que actuar con voluntarios. «Estamos hablando de investigar la retaguardia, y hablo con este término porque no hubo resistencia a la sublevación porque ni siquiera había armas, no tenían con qué resistir».

Y es importante poner en valor el análisis profundo de documentación. De no ser por ella, no se habría conocido nunca el caso de una persona de Medina del Campo. «En el registro, se hablaba de que había estado en la cárcel de Medina del Campo unos meses y parecía que había sido puesto en libertad, pero no es así, pasó al menos un año más de su vida en una cárcel, las cocheras, de Valladolid». Estos papeles habrían permitido confirmar, en un periodo ciertamente corto de tiempo, que la cifra de mujeres represaliadas es cercana a las 700 en Valladolid -previo a la exploración de documentos, eran unas 150-. «Las cifras fueron brutales», corrobora.

Sensibilidad, arte y recuerdo. 

Volviendo al enterramiento y homenaje en El Carmen del 14 de abril, la ARMH de Valladolid se congregará junto a familiares, en el memorial en el que figuran todos los nombres de los represaliados, justo a partir de las 12.00 horas. «No queremos un acto de discursos, un miembro de la ARMH hará una presentación y luego hablaré sobre las cuestiones técnicas del trabajo que se ha hecho». Igualmente, tres familias han solicitado los restos de sus parientes para enterrarlos en panteones privados.

Participará en el acto Ínsula Muscaria, el grupo teatral Pez Luna y Alquimia 130. «¿Discursos, para que? lo que importan son los hechos, como el cumplir 22 años donde la ARMH de Valladolid sigue recuperando personas y apostando por la investigación. Será un acto de sensibilidad, arte y recuerdo».

Homenaje a las familias que rompió la represión y silenció un pozo ubicado en Medina del Campo

Sus manos estaban acostumbradas a coser; a rozar el tejido de materiales de diversa índole que servían para confeccionar todo tipo de prendas y ser de sobra conocidas por su labor de modistas. Respondían a los nombres de Cruz y Victoria, hasta verano de 1936. Misma fecha en la que sellaron su última conversación Francisco y Feliciano, instantes antes de ser arrojados al ya bautizado como «Pozo de los Horrores», radicado en el entorno de la Casa-Bodega de Los Alfredos. Estos nombres, correspondientes a cuatro vidas, fueron las primeras personas en ser asesinadas en este enclave cumbre en la represión, como prueban las labores de exhumación realizadas por la ARMH de Valladolid.

Y es precisamente esta institución, dirigida por Julio del Olmo, la que desarrolló un homenaje a las familias de estas víctimas, 86 años después de que ocurrieran tales hechos que fueron silenciados durante décadas. Fue en el cementerio del Carmen, donde de hecho se yergue un monumento con los nombres de todos los represaliados -cerca de 93 pertenecientes al término de Medina del Campo- el lugar que se escogió el pasado 2022  para este íntimo acto, que pretendió ser un «primer encuentro», ya que las familias tenían intención de realizar una próxima convocatoria.

Lo cierto es que, a pesar de que las cuatro primeras víctimas residieran en la zona, sus familiares se han desplazado desde Navarra, País Vasco y La Rioja, con el fin de «cerrar el círculo» con el hallazgo de los restos de sus parientes. «Sacamos las cajas del panteón para que tuvieran ese contacto físico con sus familiares fallecidos hace más de 80 años», explica el presidente de la ARMH de Valladolid, en relación al homenaje.

Un acto necesario, pero también «doloroso», al sentir que ha pasado demasiado tiempo, pues es la generación de los nietos, no los hijos, la que está consiguiendo dar con el paradero de sus parientes represaliados.

Un abrazo eterno y un metro de modista

«Tenían compromiso con la nueva Democracia» relata Julio del Olmo en relación a las dos hermanas de Pozal de Gallinas. Y es que Cruz y Victoria pertenecían a una familia especialmente represaliada. Tal es así que, justo dos días antes de ser asesinadas, habían asesinado a otro de sus hermanos”. Pero no queda ahí. Su padre, y otro hijo de éste, pasaron más de seis años en la cárcel, quedando ‘libre’ únicamente el pequeño de todos los hermanos. «La madre tuvo que soportar el dolor de tres hijos perdidos y un marido e hijo en la cárcel con la hambruna que supone».

Pero en los retales de esperanza a los que se aferra el ser humano, con el pasar de los años, y la descendencia del pequeño de los hermanos que no dudó en dar con el paradero de sus familiares, se entregó a la ARMH de Valladolid el metro con el que solían medir las modistas. «Este familiar nos contó cómo su padre cogía cada día ese metro y le daba un beso», relata del Olmo, aseverando que este objeto les permitió ir reforzando las costuras de la historia de vida de estas hermanas.

Pero, junto a ellas, y dentro de las cuatro primeras víctimas asesinadas y arrojadas al pozo en verano de 1936, también se encontraba un padre y un hijo: Francisco y Feliciano. Un hallazgo relevante, teniendo en cuenta que, el padre, ha sido el esqueleto con más heridas encontrado en esta ubicación, con un total de seis disparos en el cráneo.

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