La Villa de las Ferias y su Última Cena

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Editorial

Fueron treinta monedas de plata. Ni una más ni una menos -o al menos eso dice la Palabra- las que hicieron que Judas traicionara a Jesucristo. Y es que a lo largo de la Procesión de Sacrificio del pasado Viernes Santo en Medina del Campo, se hizo una pequeña reflexión abierta al público a través de la cual se invitaba a los fieles a pensar sobre las traiciones a las que se enfrenta el ser humano en el día a día.

Aunque suene metafórico, parece que han cambiado muy poco las traiciones desde aquellos tiempos pretéritos a la actualidad, donde una gran puñalada moral deriva de un prolegómeno exquisito: el tan afamado beso de Judas. Aunque cueste darse cuenta, muchas veces uno vive en sus entrañas el resquebrajamiento de su esencia e ideología por codearse con gente traicionera. Ahora bien, ¿cuál es el precio de tal cosa?

Entre besos de Judas y monedas también navega la política. Da igual que sea de ámbito regional, provincial o puramente local. Y para muestra, un botón -como dirían las fuentes orales-… De aquel 16 de julio de 2020 por el que se llegaba a un acuerdo de Gobierno entre Populares y Medina Primero, a la actualidad en la que cada partido vota por su cuenta -como en el último pleno- y en el que incluso una de las concejales de Medina Primero ha decidido marcharse. Vamos, que de aquellas Bodas de Caná en las que en vez de panes y peces se multiplicaban las Concejalías y Tenencias de Alcaldía, a la escenificación de una auténtica Última Cena en la que en el aire queda ahora quién es susceptible de recibir el dulce beso traicionero con amargos resultados.

Pero dejando atrás este particular ‘Monte de los Olivos’, que a nadie se le olvide que todavía quedan por salir al escenario público siglas como VOX, con su pertinente candidato y su consecutiva lista. Quienes sí que están en escena, pero sin hacer demasiado ruido, son las siglas socialistas que, cuasi inalterables, únicamente presentan poquito a poco sus candidatos -lo que es hacer oposición, al menos en estos últimos meses, ha quedado en un segundo plano-. No es el caso de Gana Medina, que sigue insistiendo al Consistorio en determinadas peticiones y reivindicaciones.

Pase lo que pase, el 28 de mayo va llegando a las calles de Medina. Unas vías por las que transitan vecinos y vecinas que asistirán gratuitamente a los logros y batacazos de los diferentes partidos que concurren a Elecciones. Porque de eso sí que no hay duda: habrá victorias y derrotas; pero allá cada cual porque, como dice el refranero popular, uno en su pecado lleva la penitencia.

Realmente, a lo largo de esta Legislatura hay quienes han optado por las treinta monedas de plata, otros por predicar con el ejemplo y otros tantos, más bien agnósticos, han optado por la vía de la cierta indiferencia. Ahora, llegados ya a esta inusitada y ya citada Última Cena, la Villa de las Ferias atenderá a un cambio de rumbo en los tableros de juego. Quién sabe si habrá Beso de Judas o no, ¡o una nueva Boda de Canaán!. Lo cierto es que, quedando apenas una semana para confirmar las listas electorales, seguramente los candidatos estén ahora en la ardua tarea de codearse de buenos ‘apóstoles’ porque, como bien es sabido, los resultados que se obtengan en las urnas no podrán resucitarse.

 

5 COMENTARIOS

  1. ¿Judas al final se ahorcó? No, vive entre nosotros pues como es sabido traidores haberlos hailos. Solo espero que y supongo que el PP también que M1 no pacte con quien lleva traidores. Ese pacto ya no podría repetirse. Si el PP necesita a M1 tendrán que apartar a la que ni a 30 monedas llegó. El que tenga oídos que oiga.

  2. Ultima cena. Con tentadero incluido, faltaría por añadir.

  3. Roma no paga traidores…veremos a ver como los paga el PP medinense. Seguramente con un buen puesto en las listas. ¡Que vergüenza!

  4. No creo que el PP entre en ese juego. Ya se sabe quien traiciona una vez traiciona dos, tres y las que hagan faltan. Y bueno si así fuese pues que Dios les pille confesados porque quizá dentro de cuatro años en la última cena cambie la servilleta de color azul a la verde y así hasta que se quede sin servilletas. Yo desde luego que no me fiaría mucho

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