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sábado, septiembre 25, 2021

Protocolo de actuación frente a mordeduras o agresiones de animales

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Redacción.-

Las agresiones por animales son frecuentes en nuestro medio, generando problemas sanitarios tanto médicos como veterinarios además de crear alarma entre los pacientes. La rabia aparece tras la mordedura de un animal, generalmente de un perro, portador del virus, presentándose como una encefalitis vírica aguda, casi siempre mortal.

Actualmente, Españaña (excepto las ciudades de Ceuta y Melilla) y por tanto Castilla y León, están libre de rabia terrestre desde 1978 a excepción del caso de rabia importado de Marruecos y declarado en junio de 2013.

La proximidad con Marruecos, donde existe rabia en animales domésticos y salvajes, ha facilitado la aparición de varios casos en perros, procedentes de ese país, que han desarrollado la rabia en Francia. Esto, unido a los viajes cada vez más frecuentes a países endémicos, hace preciso el desarrollo de un protocolo de actuación ante una mordedura o agresión de riesgo.

La rabia es aún un importante problema de salud pública en muchos países del mundo: sigue siendo endémica en 150 naciones. Recientemente, la OMS ha publicado sus nuevas recomendaciones de uso de las vacunas de la rabia, enfocadas principalmente a la profilaxis posexposición.

Tradicionalmente los perros han sido el principal (casi el único) reservorio y transmisor de la infección humana. En la actualidad, en las regiones del mundo no endémicas donde la vacunación de los perros está extendida, es el murciélago el reservorio y transmisor más importante de la infección al hombre.

La implicación de los murciélagos en la transmisión de la rabia tiene ciertas connotaciones especiales: este animal tiene unos dientes pequeños muy afilados, que pueden causar mordeduras y erosiones apenas perceptibles; y, además, la transmisión es posible sin mordedura ni arañazos ni contacto con mucosas, puede producirse solo con el contacto con la orina o las heces de los murciélagos, lo cual es una fuente de situaciones relativamente frecuentes, con dudas e incertidumbre sobre el nivel de riesgo y un dilema sobre la actuación a llevar a cabo (profilaxis posexposición, PPE) y sus costes (estimados en EE. UU. en unos 3000 dólares/caso).

Cualquier contacto/exposición a murciélago es, potencialmente, una exposición tipo III (de alto riesgo). Si se ve un murciélago, especialmente si se encuentra fuera de su hábitat natural o si parece moribundo o muerto: no tocar y evitar que los niños u otras personas lo hagan, e informar del hecho a las autoridades locales de sanidad ambiental/anima.

Ante una mordedura de murciélago se debe lavar inmediatamente la herida con agua y jabón, acudir a un centro sanitario y, si es posible, capturarlo.

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