Nava del Rey ha revivido con éxito una de las páginas más singulares de su historia con la celebración de una jornada de hermanamiento que ha estrechado, una vez más, los lazos con Torrelavega. El encuentro, protagonizado por la Ronda Marcera cántabra, ha transformado las calles de la villa en un escenario donde tradición, música y memoria colectiva han convivido para rendir homenaje a siglos de intercambio comercial y humano.
El acto central, el Canto de las Marzas, se desarrolló en un ambiente marcado por la participación y el interés vecinal, consolidando esta tradición como un puente cultural entre territorios. Esta manifestación, profundamente arraigada en la cultura del norte peninsular, cobró un significado especial en tierras vallisoletanas, donde el eco de los marceros evocó el pasado en el que el vino rancio de la villa viajaba hacia Cantabria en rutas comerciales que también traían hierro y nieve de vuelta a la meseta.
A lo largo de la jornada, la programación permitió poner en valor no solo el patrimonio inmaterial, sino también los oficios tradicionales y los espacios históricos vinculados a la identidad de Nava del Rey. La participación de la Ronda Marcera no se limitó al ámbito musical, sino que se integró en un recorrido cultural que reforzó el conocimiento mutuo y la conexión entre ambas localidades, recordando el papel clave que desempeñaron los arrieros y comerciantes durante más de dos siglos.
El evento, tal y como destacó el propio Ayuntamiento de Nava del Rey, se saldó como una jornada de tradición y cultura que logró su objetivo de visibilizar y fortalecer el vínculo histórico entre Nava del Rey y Torrelavega. La respuesta del público y el desarrollo de los actos confirmaron el acierto de esta iniciativa, que no solo mira al pasado con orgullo, sino que proyecta hacia el futuro una identidad basada en el intercambio, la memoria y la conservación de las raíces.



