La Junta de Castilla y León ha reforzado su estrategia de protección de los montes con el impulso al Centro de Sanidad Forestal de Calabazanos, en Palencia, un espacio que se ha consolidado como referente nacional en la investigación y tratamiento integrado de plagas y enfermedades forestales. El consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones, ha visitado el pasado miércoles las nuevas instalaciones del centro, donde ha destacado su papel como «un punto de encuentro entre el conocimiento científico, la innovación tecnológica y el compromiso institucional con la salud de los ecosistemas forestales».
Según ha indicado la Administración autonómica a través de un comunicado, el objetivo principal de este servicio es garantizar el buen estado sanitario de los montes de la Comunidad mediante actuaciones basadas en la prevención, la detección temprana y la respuesta rápida ante la aparición de organismos nocivos, tanto autóctonos como introducidos. En este sentido, el centro cuenta con modernas instalaciones, entre las que destacan un laboratorio de entomología y un área de acceso restringido con cinco salas especializadas para análisis moleculares, que abarcan desde la extracción de ADN hasta técnicas avanzadas de PCR en tiempo real. Estas capacidades permiten mejorar la rapidez y precisión en la detección de amenazas emergentes.
Por su parte, la Junta ha destinado cerca de 400.000 euros a la mejora del edificio y el equipamiento, coincidiendo con el traslado al polígono industrial de Palencia. Además, se ha reforzado el equipo humano, integrado por 18 profesionales especializados en distintas disciplinas técnicas y científicas. El centro mantiene una estrecha colaboración con la Universidad de Valladolid, a través de la Escuela de Ingenierías Agrarias de Palencia y la Facultad de Ciencias Químicas, lo que facilita la transferencia de conocimiento y la formación de nuevos profesionales en el ámbito forestal.
Así, su actividad se organiza en tres grandes líneas: prospección, diagnóstico y manejo. Los técnicos realizan inspecciones de campo, recogen muestras y desarrollan análisis en laboratorio, apoyándose en tecnologías como drones y redes de seguimiento distribuidas por toda la Comunidad. Por otro lado, entre las principales amenazas que aborda el centro destaca el nematodo del pino (Bursaphelenchus xylophilus), un patógeno de alto riesgo que puede provocar la muerte rápida de los árboles. También se trabaja en el control de insectos del género Ips, la avispilla del castaño o la chinche americana del pino, todos ellos con impacto directo en la salud de los bosques y en la economía forestal.



