En la tarde del pasado 22 de abril, en plena víspera del Día de Castilla y León, la localidad vallisoletana de Tordesillas volvió a rendir homenaje a su pasado histórico con la celebración de la sexta edición de la Vigilia Comunera. El acto, ya consolidado en el calendario local, tuvo como eje central el izado de la bandera de Castilla y León y una ofrenda floral dedicada a la Reina Juana I de Castilla, figura estrechamente vinculada a la historia del municipio.
La ceremonia estuvo presidida por el alcalde, Miguel Ángel Oliveira, y contó con la presencia de los concejales Verónica Gil, Javier González, Susana Santiago, Miguel Ángel Posada, Isaías García, Verónica Gutiérrez y Juan Francisco Rodríguez. El evento se desarrolló a los pies de la estatua de la reina, donde numerosos vecinos se congregaron para participar en este homenaje cargado de simbolismo y memoria histórica.
El componente tradicional marcó también el desarrollo de la jornada. El Grupo de Danza y Percusión El Corro, acompañado por los Dulzaineros Castellanos, aportó un ambiente festivo con la interpretación de jotas castellanas, que fueron bailadas en honor a la monarca y al legado comunero. La música y la danza contribuyeron a reforzar el carácter identitario de la celebración.
Como complemento a los actos, los asistentes pudieron disfrutar de una degustación de pastas artesanas elaboradas por Dulces Ana, añadiendo un componente gastronómico a la jornada que favoreció la convivencia entre los vecinos.
A las puertas de una fecha señalada como el Día de Villalar, celebrado como cada año el 23 de abril, Tordesillas reivindicó una vez más su papel determinante en el levantamiento de las Comunidades, recordando su relevancia como escenario de aquellos acontecimientos históricos y su contribución a la configuración de Castilla y León como comunidad autónoma. La localidad reafirma así su condición de símbolo del espíritu comunero, en una jornada que combinó memoria, tradición y orgullo colectivo.



