La localidad de Mayorga ha acogido el cierre de una cita clave para el sector hostelero y agroalimentario de la provincia. El presidente de la Diputación de Valladolid, Conrado Íscar, ha clausurado este lunes 13 de abril de 2026 el VII Congreso Gastronómico Provincial ‘Metidos en harina: Forjando Sabores’, una edición que ha consolidado al Museo del Pan como un espacio de referencia para la innovación en torno al cereal y la repostería. El evento ha reunido a profesionales de la panadería, hoteleros y estudiantes de cocina con un objetivo claro: profesionalizar la gestión integral de las cartas de postres y dulces en los establecimientos de la zona.
Durante la jornada, Íscar ha reivindicado la gastronomía como un eje estratégico de la economía local, señalando que cada panadero o hostelero que mantiene su actividad en los pueblos ayuda directamente a fijar población y preservar la identidad del territorio. El presidente también ha aprovechado el marco de este encuentro para poner en valor la marca Alimentos de Valladolid, que en su décimo aniversario ya agrupa a 600 productores y establecimientos, convirtiéndose en un sello de calidad reconocido por los consumidores.
El programa formativo ha contado con figuras de primer nivel, arrancando con una ponencia sobre panadería saludable a cargo de José Roldán, premiado como Mejor Panadero del Mundo en 2025. La ciencia también ha tenido su espacio con la intervención de José Miguel Mulet sobre la gastronomía del futuro, sumándose a mesas redondas donde se han debatido retos actuales como la gestión de equipos humanos y la aplicación de la investigación científica en el plato. Además, los asistentes han podido presenciar técnicas en directo en el obrador del museo de la mano de alumnos del CETECE.
Como colofón a este encuentro profesional, la gastronomía se ha fusionado con la historia local a través de degustaciones vinculadas al Tercer Centenario de la Canonización de Santo Toribio. Los participantes han podido degustar un pincho conmemorativo de bacalao en dos texturas y el postre oficial del centenario, un cremoso de arroz con leche diseñado específicamente para esta efeméride. Con esta clausura, la provincia reafirma su apuesta por una cocina que mira al futuro sin renunciar a la tradición de su mesa.



