Una quema de restos vegetales descontrolada calcina 40 hectáreas en Igüeña

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La imprudencia y el fuerte viento se han aliado para provocar un desastre medioambiental en la comarca del Bierzo Alto. El Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil de Fabero ha procedido a la investigación de un vecino como presunto autor de un delito de incendio forestal, tras determinarse que el origen de las llamas se situó en una propiedad privada donde se realizaban labores de limpieza.

El suceso se desencadenó el pasado 22 de marzo de 2026 en una zona de monte situada entre las localidades de Igüeña y Rodrigatos. Según el informe pericial, el fuego se propagó con una velocidad inusitada debido a las fuertes rachas de viento que azotaban la zona en ese momento. La virulencia del incendio fue tal que las llamas llegaron a saltar la carretera que comunica ambos núcleos de población, complicando las labores de extinción y arrasando finalmente una superficie aproximada de 40 hectáreas, compuestas principalmente por monte bajo y zonas de arboleda.

Las investigaciones técnicas llevadas a cabo por los agentes del SEPRONA, que incluyeron un exhaustivo reconocimiento e inspección ocular sobre el terreno, permitieron localizar el punto exacto de ignición. Las pruebas apuntan de forma directa a unas parcelas donde se habían acumulado montones de restos vegetales procedentes de desbroces para su posterior quema. La falta de control sobre este fuego agrícola habría sido el detonante del siniestro.

La resolución del caso ha contado con una pieza clave: la colaboración ciudadana. Gracias a los testimonios recogidos y al trabajo conjunto con los Agentes Medioambientales de la Junta de Castilla y León, se ha podido identificar fehacientemente al propietario de las fincas de origen. El individuo ya ha sido puesto a disposición judicial en calidad de investigado, enfrentándose a diligencias penales por el presunto delito de incendio forestal según la legislación vigente.

El atestado y las actuaciones realizadas han sido remitidos a la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Ponferrada, que se encontraba en funciones de guardia. Este incidente vuelve a poner de manifiesto el riesgo extremo de realizar quemas de rastrojos en condiciones meteorológicas adversas y la importancia de cumplir estrictamente con las autorizaciones y medidas de seguridad preventivas.

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