El domingo 30 de noviembre, La Seca miró hacia lo más alto de su iglesia para rendir homenaje a sus torres campanario y al ancestral lenguaje del toque de campanas. La actividad, titulada «Brindis sonoro: Un toque por el vino. Una voz por la tierra«, estuvo coordinada por el Ayuntamiento de La Seca y la Ruta del Vino de Rueda, y reunió a vecinos, amigos y visitantes en un emotivo reconocimiento al patrimonio material e inmaterial del municipio.
El encuentro tuvo lugar en las inmediaciones de la torre campanario del templo de Ntra. Sra. de la Asunción, levantado en 1548 por Rodrigo Gil de Hontañón. Allí, provistos de vino verdejo cortesía de Bodega Cuatro Rayas y Bodegas Protos, los asistentes brindaron al compás del repique de campanas, acompañados por un maridaje de aceitunas lasecanas elaboradas por Ana Vidal. El sonido de las campanas volvió a ser hilo conductor de historias, anécdotas y recuerdos compartidos entre generaciones, en torno a las cinco protagonistas del campanario, María, Zamorana, Esquila, Esquilón y Esquililla.
El toque manual de campanas, reconocido desde 2022 por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, adquirió un significado especial en este homenaje que incluyó también la evocación, a través de algunas imágenes, del desplome sufrido por el último cuerpo de la torre a principios del siglo XVII, un derrumbe ocurrido en enero de 1962 que permanece vivo en la memoria colectiva.
La jornada se completó con visitas guiadas a la Bodega Subterránea Municipal del siglo XVIII, recordando cómo el paso del tiempo sigue permitiendo reconocer la identidad de cada municipio, comarca y provincia gracias al protagonismo, a veces olvidado, de sus torres campanario y sus campanas.



