La «Cesta de la Cuesta» vuelve a Medina del Campo

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Un año más, fieles a una tradición de más de 30 años, llega a Medina del Campo ya ya famosa «Cesta de la Cuesta». En una fecha tan señalada en el calendario, como es La Navidad, los comercios de Medina reparten papeletas con las que todos los consumidores pueden optar a un premio de 6.000 euros solo por comprar en las tiendas de la localidad. Los comerciantes medinenses que se anuncian en RTVMC distribuyen ilusión a sus clientes en forma de papeleta. Desde la Voz de Medina hemos hablado con quien lleva desde el inicio de esta iniciativa repartiendo ilusión por Medina del Campo, Rodrigo Velázquez.

Pregunta: Este año vuelve ‘La Cesta de la Cuesta’. ¿Qué sensaciones tienen de cara a esta nueva edición y cómo está respondiendo el público en un momento en el que cada vez más compras se realizan por internet?

Respuesta: Cada año la situación es un poco más complicada debido, como dices, a esas compras por internet que restan rentabilidad a los establecimientos tradicionales y, por otra parte, se va debilitando el tejido comercial porque no hay un relevo generacional. Los comerciantes que alcanzan la edad de jubilación no consiguen convencer a sus hijos para que sigan con el negocio familiar y los traspasos son difíciles, con lo cual hay bastantes comercios que han ido cerrando sus puertas y, lamentablemente, hay bastantes más que están regentados por personas con más de 60 años que podrían correr la misma suerte. No obstante, hay que seguir apostando por el comercio de proximidad, que es el que nos alimenta a todos, el que hace circular el dinero por la villa, el que te conoce y sabe cómo tratarte, el que se encarga de asesorarte cuando tienes dudas entre varios artículos.. Y en esta época del año, el que te da papeletas para que puedas ganar los 6.ooo euros que sorteamos el día 6 de enero.

P: A lo largo de los años, la campaña ha ido ganando peso en Medina del Campo. ¿Cómo describiría la evolución de la participación del comercio local desde los inicios hasta hoy?

R: Teniendo en cuenta que esta campaña comenzó con 40 participantes y llegó a tener en alguna ocasión hasta 126, solo cabe decir que ha sido una evolución bastante positiva. En los últimos años la media de participación ronda las cien empresas que siguen confiando en el valor añadido que les ofrece nuestra promoción, compuesta por anuncios en televisión, prensa y radio, que pueden utilizar tanto para sus campañas de navidad, rebajas o cuando les sea más útil. Y por un precio mucho más asequible que el resto del año.

P: En las primeras ediciones se hicieron muy populares los lotes enormes con todo tipo de productos. ¿Qué recuerdos conserva de aquella etapa y cómo la compara con el formato actual del sorteo?

R: Al principio parecía relativamente fácil recopilar los regalos de las 40 empresas participantes, pero año tras año se iba incrementando el número de empresas y los regalos no siempre eran pequeños y fáciles de transportar para ubicarlos en el escaparate de alguna tienda que nos hiciese el favor de cedernos ese espacio. No es lo mismo una camisa, un pijama o una caja de herramientas, por ejemplo, que una mesa con cuatro sillas y una lámpara de techo. Llegó un momento en que era complicado colocar todo aquello y además empezaba a resultar difícil encontrar una tienda que nos dejase su escaparate. La última vez tuvimos que exponer los regalos en nuestras propias oficinas, que estaban en la Calle Ramón y Cajal, donde ahora hay un supermercado. Encima fue la primera vez que no apareció la papeleta ganadora y tuvimos que sortear los regalos poco a poco mediante un concurso por la radio. Un día una grifería monomando, otro unas zapatillas deportivas de marca… Todo iba bien, pero cometimos el error de reservar el jamón ibérico para el último día y ya llevaba más de un mes expuesto… No voy a entrar en detalles. Simplemente decir que hubo que comprar otro. Ese cúmulo de circunstancias hizo que la siguiente edición del premio fuese en dinero. Un dinero que ponía la agencia de publicidad, liberando a los participantes de tener que decidir y aportar algo a la cesta. Ellos lo agradecieron y sus clientes también, por eso aquel año superamos por primera vez la cifra de 100 participantes y ya se mantuvo en ese entorno hasta hoy.

P: Aparte del jamón, ¿alguna otra situación curiosa en estos años?

R: En los primeros años, como solo había entre 40 y 60 participantes, en vez de hacer 100.000 papeletas se hacían dos series de 10.000, con lo cual había dos ganadores que tenían las 4 últimas cifras del primer premio de la lotería del Niño. Uno se llevaba los regalos y el otro se llevaba un viaje a Canarias, Baleares o similar. Un año le tocó el viaje a Mallorca a una señora que vino varias veces a quejarse porque no quería ir a Mallorca sino a Disneyland París. Por más que le explicamos que el viaje era a Mallorca, se negaba a entenderlo. Le dijimos que lo hablase con la agencia que nos había vendido ese viaje y nos contestaba que estaba indignada porque le pedían dinero ya que era más caro, lo cual parece lógico, pero aquella señora no lo veía de esa forma y volvía al día siguiente a quejarse. Ese fue otro motivo para cambiar el premio por efectivo. Si a esa señora le hubiese tocado al año siguiente, podría haber ido a Disneyland Paris sin problemas.
En otra ocasión le tocó el premio a un chaval que había ido con un amigo a comprar unas zapatillas deportivas. Les dieron dos papeletas, una para cada uno, y le tocó al que no había comprado nada. Ignoro si siguen siendo amigos.
Otro año le tocó el premio a un chaval que tenía un montón de hermanos y lo estaban pasando regular. Creo que es el año que más me he alegrado de entregar el premio.

P: Respecto a los premios, ¿han observado que los consumidores buscan algo distinto o continúa siendo el premio en efectivo el que más interés despierta entre los participantes?

R: Definitivamente, el premio en efectivo es la mejor opción. Cualquier otra cosa que ofrezcas puede tener mayor o menor interés para unas personas u otras, pero el dinero le gusta a todo el mundo y te da la libertad de adquirir cualquiera de los premios que se pudieran ofrecer. En una ocasión se cambió el premio por un coche y el ganador no lo necesitaba, con lo cual tuvo que gestionar una solución alternativa con el concesionario, perdiendo, posiblemente, parte del valor del coche.

P: Desde su perspectiva, ¿qué impacto real tiene actualmente ‘La Cesta de la Cuesta’ en la dinamización del comercio local y en la llegada de compradores a los establecimientos del municipio?

R: Creo que la Cesta de la Cuesta sigue teniendo un papel interesante en las ventas de esta temporada, ya que es un aliciente para fomentar las compras en los comercios de Medina. Al fin y al cabo, las tiendas online ni benefician a nuestra villa, ni te ofrecen la posibilidad de ganar 6.000 euros, así que prefiero pensar que estas papeletas y la publicidad en radio, prensa y televisión que incluye nuestra campaña son una ayuda asequible para el comercio local.

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