EDITORIAL
No había matojos rodantes ni se escuchaban grillos, pero no hay que negar que, en estos últimos años, lo que viene a ser la Plaza Mayor de la Hispanidad quedaba algo desierta tras el despliegue de la bandera nacional. Un momento en el que medinenses y forasteros optaban por irse a las calles aledañas del centro neurálgico de la localidad, para disfrutar así de ese primer día de las Ferias y Fiestas de San Antolín.
Resulta curioso, teniendo en cuenta que, a las 12.00 horas de cada primer día de septiembre, la plaza es un absoluto hervidero. Y es verdad que ya son muchos los años -y los distintos signos políticos- los que han querido recuperar la actividad en esta plaza; tratar de poner en marcha alguna actividad que resultara atractiva para no perder este punto de encuentro y de reunión que, para más inri, es la Plaza Mayor más grande de toda España.
Y, aunque con dudas, Medina del Campo estaba guardando su expectación ante una novedosa actividad: un Súper Cristongo. A pesar de que la cita se anunció como temática, invitando a la población a disfrazarse como algún personaje que diera comienzo por la letra ‘M’ de Medina, la propuesta no llegó a cuajar del todo. Es verdad que el día 1, para prácticamente la totalidad de la villa, tiene como ‘sagrado’ vestirse de peña, así que esta hazaña era algo complicada. Pero, lo más importante es que, a pesar de todo, la gente supo buscar el equilibrio para poder participar en esta gran fiesta.
Desde las 12.30 y hasta altas horas de la madrugada, la población vibró, sintió y disfrutó de una jornada que devolvió a la Plaza Mayor de la Hispanidad la vida y el bullicio que tanto se echaban de menos. La música, los bailes, las charangas y las peñas convirtieron este histórico espacio en el verdadero corazón de las Ferias y Fiestas de San Antolín, recuperando por fin la esencia de un punto de encuentro que parecía haberse diluido con los años. Las caras de los vecinos hablaban por sí solas: había ganas, había ambiente y, sobre todo, había una plaza que volvía a ser protagonista.
No ha sido fácil conquistar de nuevo este emblemático escenario. Tras varios intentos y propuestas que no terminaron de prender, por fin se ha logrado que la Plaza Mayor se llenara como en los mejores tiempos. Y en ello ha jugado un papel fundamental la hostelería de Medina del Campo, que, con la feria de calle instalada en el centro, ha sabido atraer, animar y retener a vecinos y visitantes. La combinación perfecta entre tradición y novedad ha dado sus frutos, demostrando que, cuando la villa se une, la plaza vuelve a latir con fuerza. Ahora el reto es mantener ese espíritu vivo y seguir escribiendo, juntos, las páginas de estas fiestas que tanto identifican a Medina.




«Añade otros dos párrafos de esta editorial para un periódico local de Medina del Campo. Quiero que cierres la editorial haciendo alusiones a que la conquista de la plaza no ha sido fácil pero por fin se ha vuelto a llenar. Gracias también al papel que ha jugado la hostelería de Medina del Campo con la feria de calle instalada en el centro»