Buena entrada pero tarde deslucida en el Coso del Arrabal

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Hermoso de Mendoza fue el único premiado con una sola oreja

Redacción-. La plaza de toros del Coso El Arrabal vivió una tarde de gran ambiente, con una entrada que rondó los tres cuartos de plaza y una afición entregada, especialmente entre el público joven. El esfuerzo del empresario Rafael Ayuso y el respaldo del Consistorio se dejaron notar, pues miles de personas poblaron los tendidos, deseosas de presenciar un festejo que, sin embargo, no terminó de alcanzar las cotas soñadas debido al escaso juego de los toros de Vellosino.

El balance final dejó una oreja para Guillermo Hermoso de Mendoza y ovaciones para Sebastián Castella y Borja Jiménez, ambos condicionados por el mal uso de la espada y la falta de colaboración de sus lotes.

El rejoneador navarro fue quien logró el único premio de la tarde. Abrió plaza con un toro de El Canario que tuvo pujanza hasta mitad de faena. Mató de rejón y descabello pie a tierra y se llevó una merecida oreja. En su segundo turno, mostró decisión y oficio, pero la fortuna no le acompañó con el rejón de muerte, que necesitó de tres intentos.

Sebastián Castella se topó con un lote muy poco propicio. Su primer toro, flojo y sin transmisión, le obligó a tirar de recursos y a apostar por detalles más que por series largas. La espada, sin embargo, le jugó una mala pasada y la faena quedó en palmas.

En el quinto, Castella volvió a intentarlo con un astado deslucido, que echaba la cara arriba en cada embestida. Hubo algún lucimiento con el capote, pero la faena no logró despegar. El fallo con los aceros, de nuevo, le privó de trofeos. Recibió una ovación con saludos.

Borja Jiménez, que debutaba en esta plaza, dejó una grata impresión con el capote y mostró disposición con la muleta ante su primer toro, un animal que se agotó muy pronto. En el momento de entrar a matar, sufrió un fuerte golpetazo y fue derribado, aunque logró evitar una cornada. Saludó una ovación tras pinchar. Poco se transmitió también con el segundo, que brindó al alcalde. La tarde dejó sensaciones encontradas: ambiente extraordinario y ganas de toros frente a una lidia que no ofreció el juego esperado.

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