Charo López es la actual presidenta de la Asociación de Vecinos del barrio Simón Ruiz, cargo que asumió hace tres años cuando decidió, junto a un grupo de residentes, reactivar una entidad que llevaba décadas inactiva. Vecina del barrio desde hace más de medio siglo, conoce cada rincón, cada transformación y cada necesidad de su entorno. Comprometida, cercana y entusiasta, Charo se ha convertido en el motor de una comunidad que, gracias a su impulso, ha recuperado el espíritu participativo y festivo.
¿Cuánto tiempo llevas como presidenta y cómo estás viviendo estos días previos a las fiestas?
Llevamos ya tres años desde que decidimos retomar la asociación del barrio. Estuvo parada, porque la gente que la llevaba se hizo mayor y poco a poco se dejó. Pero hace tres años pensamos: “¿por qué no volvemos?”. Nos metimos de nuevo en la ruta y aquí seguimos. Estos días los vivimos con mucha ilusión, porque hay mucho trabajo detrás, pero también muchas ganas de compartir con los vecinos.
¿Qué puede avanzarnos del programa de fiestas de este año? ¿Alguna novedad destacable respecto a ediciones anteriores?
El programa es muy completo. Ya esta semana hemos empezado con los concursos de cartas: mus, chinchón y tute. El lunes tenemos una gymkhana con juegos y sorpresas para los niños, organizada por Mujeres por la Igualdad. El martes, la escuela de baile Ángel Dance actuará en el barrio y después pondremos la película Campeones en nuestro cine de barrio. El miércoles tendremos un mago, Juana, a las 21:30, y a las 22:30 otra película: Padre no hay más que uno 4.
El jueves habrá un desfile de ropa deportiva con Atmósfera Sport, una exhibición de cortes a cuerpo limpio con Adrián Lambas y Juanma, y encierro con carretones. El viernes actuará Paul Dance, y después tendremos música con Los Condes. El sábado es uno de los días grandes, con concurso de postres, concurso de dibujo con tres categorías, carreras no competitivas con medallas para todos, comida popular donde compartimos lo que cada uno trae, y por la noche María Hernández “Lita”, flamenco con Ángel el Curto y discomovida hasta las 2 o 3 de la madrugada.
El domingo es el cierre: entrega de premios, homenaje sorpresa, hinchables que pone el ayuntamiento, y la misa y procesión en honor a la Virgen de la Milagrosa. Es una semana intensa y pensada para todas las edades.
¿Qué acto cree que será el más esperado o especial para los vecinos del barrio?
El homenaje del domingo es muy especial. Hemos elegido a una persona mayor del barrio para reconocerle todo lo que ha aportado. Es una sorpresa, no lo sabe nadie salvo sus hijos, que nos han ayudado a prepararlo. También la misa y la procesión son muy emotivas, porque la Virgen de la Milagrosa es muy querida por todos. Estuvo en el hospital, y cuando lo cerraron, se la llevaron a los Padres Carmelitas. La gente tiene mucha devoción, y cuando llega la novena en noviembre, la iglesia se llena. Este será el segundo año que hacemos la misa y la procesión, y este año nos acompañará la banda del Descendimiento y estarán el padre Javier y don Álvaro de la Riba.
Y la comida popular también es de los momentos más bonitos. Cada uno baja algo, se comparte todo, y se crea un ambiente muy familiar. Da gusto ver cómo participamos todos.
¿Qué papel juega la participación vecinal en el diseño y desarrollo de las fiestas? ¿Han contado con la colaboración de los vecinos?
Es fundamental. Sin los vecinos no habría fiestas. Desde mayo ya salimos cada tarde a la calle, a charlar, a compartir. En las fiestas se nota, cada uno baja lo que puede para la comida, colaboran en las actividades, llevan a los niños, se apuntan a concursos… Hay muy buen ambiente. Somos un barrio que se vuelca. Yo siempre digo que pocos barrios salen a la calle como el nuestro. Eso es lo que nos hace especiales.
¿Cuál diría que es el espíritu o la esencia del barrio y cómo se refleja en sus fiestas populares?
El espíritu del barrio es la convivencia. Nos gusta estar juntos, salir a hablar, a reírnos, a compartir momentos. Las fiestas son una muestra de eso. Están pensadas para que todos puedan participar: desde los más pequeños con los dibujos y las carreras, hasta los mayores con las cartas, la procesión o la comida. Todos tenemos nuestro espacio. Y lo más bonito es que lo hacemos entre todos, con cariño, sin competir, simplemente para disfrutar.
En cuanto al barrio, ¿cómo ha evolucionado desde que tú vives allí?
Cuando llegamos hace 53 años solo estaban los pisos. Lo demás eran eras y campos. Lo que hoy es el Mercadona era una era donde incluso ponían el circo. Poco a poco se fueron construyendo los pisos de enfrente del colegio, los de enfrente de los nuestros, los del Mercadona. El barrio ha crecido mucho, se ha hecho grande, y seguimos llevándonos bien. La convivencia siempre ha estado ahí.
¿Se ha notado la ausencia del supermercado que antes había?
Muchísimo. El barrio se ha quedado muy triste. Para mí, el Mercadona era como una tienda de barrio, ibas a comprar lo que necesitabas para ese día y subías. Ahora hay que hacer la compra para toda la semana, y siempre se te olvida algo. Además, había mucho movimiento: coches, vecinos mayores con el carrito, madres que venían del colegio y aprovechaban para comprar… Todo eso se ha perdido. Es una pena pasar por allí ahora y ver lo vacío que está.
¿Tenéis conocimiento de si se va a reabrir algo en ese espacio?
Se oyen muchos comentarios. Parece que sí abrirán otro, pero aún no es seguro. Ojalá lo hagan, porque hace falta vida en esa zona.
¿Qué otras demandas tienen actualmente los vecinos?
El jardín de Manuel Cillero está fatal. Lo quitaron porque estaba mal, pero con la lluvia vuelven a salir las hierbas. Queremos que lo arreglen bien, que lo pongan de cemento si hace falta, pero que dure. Luego, el tema de los contenedores es una vergüenza. La gente saca muebles a deshoras, incluso pisos enteros. Hace poco mandé una foto a Guzmán porque no podíamos ni pasar por la acera. Había lámparas, cristales, sofás… El camión de la basura ni pudo recoger. Eso no puede ser. También pedimos que pongan máquinas biosaludables, como en otros barrios. Aquí no hay, y sitio tenemos de sobra. Y el parque detrás del Mercadona también está muy dejado, lleno de tierra y hierbas. Ahora, con los nuevos bloques que han abierto, ha venido gente joven y seguro que bajarán con sus hijos. Sería bueno arreglarlo.
También participáis en otras festividades importantes de Medina, como las ferias renacentistas o San Antolín.
Sí, en la Feria Renacentista vamos con el gremio de la alimentación. Nos hemos hecho vestidos, vamos a bailar danzas, y llevamos todo el invierno ensayando. Vamos todos los gremios: arte, metal, libreros… El nuestro sale desfilando y animando la calle. Y en San Antolín también participamos con carrozas. Este año ya las tenemos escogidas y son preciosas. No puedo decir cómo son, pero os aseguro que nos harán disfrutar mucho.
Para terminar, Charo, un último mensaje para invitar a la gente a las fiestas.
Que se arrimen todos al barrio de Simón Ruiz, que nos lo vamos a pasar muy bien. Las puertas están abiertas a todo el mundo. Con muchas ganas de ver gente de todos los sitios. Todos son bienvenidos.



