El operativo INFOCAL, dependiente de la Junta de Castilla y León, refuerza por segunda vez en lo que va de verano sus labores de prevención ante la llegada de una DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) que impactará desde el viernes 11 de julio. Este fenómeno meteorológico entrará por el noroeste de la Península y afectará con mayor intensidad a las provincias del norte de la Comunidad, activando todas las alarmas por su potencial para provocar incendios forestales.
Se prevén tormentas intensas con descargas eléctricas, rachas de viento de hasta 40 km/h, especialmente en la provincia de Burgos y áreas elevadas del sur, así como un ambiente muy seco, con humedades relativas entre el 10% y el 20%. A esto se suman temperaturas que rozarán los 33 ºC, generando un entorno altamente propicio para la ignición y propagación del fuego.
Alto riesgo por rayos y condiciones extremas
Los servicios meteorológicos alertan de una concentración elevada de rayos en las zonas afectadas por tormenta, lo que podría desencadenar focos de incendio, especialmente si las lluvias –que se esperan dispersas y escasas, entre 2 y 8 mm– no logran calar el terreno.
Ante este escenario, la dirección del operativo INFOCAL ha ordenado a las jefaturas territoriales de Medio Ambiente intensificar las tareas de control y mantener en máxima alerta todos los recursos disponibles: desde los puestos de observación y vehículos autobomba, hasta las cuadrillas terrestres, agentes medioambientales y celadores forestales.
Vigilancia reforzada en campos de cultivo
Además del monitoreo sobre rayos caídos, se incrementará la atención en las zonas agrícolas cercanas al monte, particularmente en plena campaña de cosecha. La normativa prohíbe trabajos de recolección con vientos superiores a 30 km/h y temperaturas por encima de los 30 ºC, condiciones que se darán ampliamente durante los próximos días.
Llamado a la responsabilidad ciudadana
La Junta de Castilla y León subraya la importancia de la prudencia individual y colectiva para evitar cualquier descuido que pueda desencadenar un incendio. La participación activa de la población es esencial para salvaguardar los espacios naturales de la Comunidad en esta fase crítica del verano.



