El Gobierno de España ha decidido adelantar el inicio de la campaña estatal de incendios forestales de 2025 al próximo 1 de junio, casi dos semanas antes de lo habitual, para reforzar la prevención ante la llegada del verano. La decisión, tomada en el Comité Estatal de Coordinación y Dirección del Plan Estatal de Incendios Forestales y presidida por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, responde a la preocupación por las previsiones meteorológicas y la situación de las masas forestales.
El dispositivo estatal, que incluye las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF), los hidroaviones del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, la Unidad Militar de Emergencias (UME), y los efectivos de Policía Nacional, Guardia Civil y DGT, estará listo para actuar desde el primer día. Grande-Marlaska ha insistido en la necesidad de «reforzar la capacidad de respuesta y mejorar la prevención», mientras que la directora general de Protección Civil y Emergencias, Virginia Barcones, ha subrayado la gravedad de la situación tras presentar el balance del año 2024.
Y es que, aunque los datos generales invitan al optimismo —con 47.711 hectáreas quemadas, menos de la mitad de la media del último decenio—, el año pasado no estuvo exento de tragedias: cinco fallecidos, uno de ellos brigadista, y 48 heridos, incluidos 18 miembros de los equipos de extinción. Además, más de 6.600 personas fueron evacuadas de forma preventiva en 2024, con Ontinyent (Valencia) como uno de los puntos más afectados, donde cerca de 1.500 vecinos tuvieron que abandonar sus casas.
La reunión ha contado con la presencia de representantes de todas las administraciones implicadas, desde la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) hasta el Ministerio de Defensa, y también han participado responsables de la Fiscalía de Medio Ambiente y el Departamento de Seguridad Nacional.
Por otro lado, se ha destacado la importancia de la cooperación internacional, con intervenciones en países como Bolivia, Portugal, Guatemala, Bulgaria, Francia y Marruecos, demostrando que la lucha contra los incendios no conoce fronteras.



