Con representantes de 70 países, el Colegio Cardenalicio se encierra en el Vaticano para definir al sucesor de Francisco
A las 17:46 horas (hora local), el tradicional “Extra omnes” marcó el inicio oficial del Cónclave en la Capilla Sixtina. Las puertas se cerraron tras la procesión de los 133 cardenales electores que, desde hoy, tienen en sus manos la elección del nuevo Papa. Es el cónclave más numeroso y diverso jamás celebrado, con participantes provenientes de 70 países de los cinco continentes.
Los cardenales, que partieron desde la Casa Santa Marta, comenzaron la jornada rezando en la Capilla Paulina. De allí caminaron hacia la Capilla Sixtina en un cortejo solemne, acompañados por las Letanías de los Santos. La escena fue capturada por Vatican Media: una fila de sotanas púrpura, rostros de todas las edades y culturas, un reflejo de la universalidad de la Iglesia Católica en pleno siglo XXI.
El ambiente dentro de la Capilla está preparado con estricta meticulosidad. Sobre las mesas de cerezo, esperan las papeletas, plumas, canicas y utensilios litúrgicos necesarios para el desarrollo del escrutinio. Cada uno de los electores ocupó su sitio por orden de precedencia y, uno a uno, juraron sobre el Evangelio su compromiso con el proceso.
El perfil deseado para el próximo Pontífice fue delineado en la última congregación general: un líder espiritual con vocación pastoral, abierto al diálogo, promotor de la unidad y continuador de las reformas impulsadas por Francisco.
Entre los electores hay nombres ya conocidos por la prensa y otros que podrían sorprender. El más joven es el obispo ucraniano Mykola Byčok, de 45 años. El más veterano, el español Carlos Osoro, está a punto de cumplir 80. También se unió el cardenal Vinko Puljić, de Bosnia, quien ingresó asistido físicamente tras superar dudas de salud.
Tras una breve meditación a cargo del cardenal Raniero Cantalamessa, los no electores salieron del recinto. Ahora, solo los cardenales y Dios están presentes en el lugar donde se decidirá el próximo líder de la Iglesia Católica.
Mientras tanto, en la Plaza de San Pedro, miles de fieles y turistas ya siguen atentos la chimenea de la Capilla Sixtina. La primera fumata podría aparecer en cualquier momento. Hasta entonces, el mundo espera.



