Andrea Merino.- La forma única y emotiva de vivir la Semana Santa en cada rincón de Castilla y León es lo que la hace especial. Fresno el Viejo, una pequeña localidad vallisoletana de poco más de ochocientos habitantes, guarda una joya que se convierte en su expresión de identidad cada Semana Santa, y eso es su Viacrucis Juvenil. Y es que su consolidación, como una de las actividades que no se pueden perder los amantes de la Semana Santa, no viene solo por su valor espiritual sino por el papel protagonista que asumen los más jóvenes del municipio.
No es una simple escenificación litúrgica. Se trata de una representación viviente de las estaciones del camino de Cristo hacia la cruz, donde los jóvenes, con una entrega conmovedora, reviven con fidelidad y emoción los últimos momentos de la Pasión. El silencio respetuoso de los asistentes, el crujir de las pisadas sobre las calles, y la cuidada ambientación, convierten esta cita anual en una experiencia profundamente conmovedora.
El sentimiento de que la implicación de los jóvenes en los actos religiosos, cada vez se hace más complicado, es algo que siempre está en el aire cada vez que llegan estas fechas, pero en Fresno el Viejo esto no pasa. Cada año, esta implicación es lo que hace especial al Viacrucis. Decenas de adolescentes y jóvenes del pueblo, muchos de ellos vinculados a la parroquia o a la Asociación Cultural, asumen todos los años, los retos de interpretar los papeles claves de Jesús, soldados romanos, las mujeres piadosas, los apóstoles o los fariseos. Su involucración, ensayando durante semanas para ofrecer una representación que no deje indiferente a nadie, es algo que emociona a todo aquel que lo vive y es que el Viacrucis Juvenil de Fresno el Viejo, es una forma de aprender del esfuerzo colectivo y de una fe compartida por todos ellos.
Lo que hace único al Viacrucis también es que a diferencia de las procesiones tradicionales que todos conocemos, este destaca por su teatralidad, su cercanía y su capacidad para interpelar tanto a creyentes como a visitantes amantes de esta celebración. Las estaciones se escenifican en distintos puntos del municipio, que se transforman por unas horas en escenarios bíblicos: la plaza, las calles estrechas, los soportales. Todo el pueblo se convierte en Jerusalén, y el público acompaña en silencio a la representación.
Desde 1986, primera vez que se comenzó con la representación, este tiene un carácter integrador y didáctico. Padres, abuelos, profesores y vecinos colaboran como voluntarios en la organización, el vestuario, la escenografía o la coordinación de los trayectos.
El Viacrucis Juvenil es un esfuerzo coral donde se transmiten tradiciones, se refuerzan lazos comunitarios y se da visibilidad a una juventud muchas veces estigmatizada, que aquí demuestra su talento, su compromiso y su profundo respeto por las raíces. Sin duda, es un testimonio vivo de cómo la fe, la cultura y la juventud pueden entrelazarse para dar lugar a un legado colectivo de enorme valor simbólico y emocional.
PROGRAMACIÓN DESTACADA
Miércoles Santo (16 de abril)
20:30 h: Escenificación del Descendimiento, una representación cargada de dramatismo acompañada por la Agrupación Coral Ciudad de Valladolid y la Banda de Cornetas y Tambores San Juan Bautista.
Jueves Santo (17 de abril)
19:30 h: XXXVII Viacrucis Juvenil, el acto central que reúne a jóvenes actores y a todo el pueblo en una profunda manifestación de fe y comunidad.
20:30 h: Chocolate Solidario organizado por Manos Unidas, momento de convivencia y solidaridad.
22:00 h: Hora Santa, espacio de oración y recogimiento.
Viernes Santo (18 de abril)
16:30 h: Celebración de la Pasión del Señor, acto litúrgico central del día.
22:00 h: Solemne procesión de La Carrera, uno de los momentos más emblemáticos y sobrecogedores de la Semana Santa local.
Sábado Santo (19 de abril)
22:00 h: Traslado de la Soledad y Vigilia Pascual, celebración del paso de la oscuridad a la luz, de la muerte a la resurrección.
Domingo de Resurrección (20 de abril)
13:00 h: Procesión del Encuentro y Misa de Pascua, momento de alegría y celebración para cerrar la Semana Santa con esperanza renovada.



