La Voz-. Desde primera hora de la mañana de este Domingo de Ramos, a las 11:00 h., los vecinos y visitantes se congregan en la Iglesia de Santiago el Real para asistir a la Eucaristía y a la tradicional bendición de ramos y palmas. Concluido el acto litúrgico, a las 11:30 h., da comienzo la procesión de La Borriquilla, una de las más entrañables de la Semana Santa medinense. Esta procesión, protagonizada por las secciones infantiles de las distintas cofradías de la villa, recorre las principales calles del centro histórico portando la imagen de Jesús montado sobre un pollino, una talla del taller de Olot adquirida en 1945 gracias a las aportaciones populares, especialmente de los niños de catequesis.
El paso parte desde la Plaza de Santiago y transita por calles como Santa Teresa, Marqués de la Ensenada, la Plaza del Pan, Bernal Díaz del Castillo, Padilla, la Plaza Mayor, Almirante, Alfonso Quintanilla, San Martín y otras vías emblemáticas de la villa, para finalmente retornar a su templo de salida. Esta es la única procesión del ciclo pasional medinense en la que se rompe el silencio característico, inundando el recorrido con la algarabía y la alegría infantil, en un ambiente festivo que recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. La procesión, que se puede ver a la salida en la Iglesia de Santiago el Real con la bendición de los ramos o a su paso por la Calle Santa Teresa, contará con la participación de la Banda de Cometas y Tambores de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna.
Ya entrada la tarde, el recogimiento vuelve a ser protagonista con la Peregrinación del Santísimo Cristo del Amor. A las 20:00 h., tras la Eucaristía celebrada en el Santuario de Nuestra Señora del Carmen, da comienzo esta procesión profundamente meditativa que revive las Siete Palabras pronunciadas por Cristo en la cruz. A lo largo de su itinerario, que incluye lugares emblemáticos como las plazas del Pan y del Marqués de la Ensenada, las calles San Martín, Santa Teresa, Alfonso Quintanilla, así como el paso por los conventos de las Madres Agustinas y Carmelitas Descalzas, se detiene en distintos puntos para la lectura de cada una de las palabras, a cargo de diferentes cofradías de la villa. La imagen del Cristo del Amor, una talla anónima del siglo XVI, avanza escoltada por los fieles que la acompañan portando velas encendidas, creando una atmósfera de recogimiento y oración.
Ambas procesiones, aunque muy distintas en su tono y desarrollo, representan a la perfección el espíritu de la Semana Santa de Medina del Campo: una manifestación de fe, arte y tradición que se vive intensamente en cada rincón de la villa. La Borriquilla nos conecta con la esperanza y la inocencia, mientras que la Peregrinación del Cristo del Amor invita a la reflexión profunda sobre el sacrificio de Cristo, anticipando la intensidad de los días que están por venir. Así, con solemnidad y fervor, Medina del Campo da la bienvenida a su Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional.




Tampoco veo en la programación de hoy domingo, el asfaltado de la C/ Estación Vieja.
Anormal..
Besitos.