El desdén vigués

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La reciente propuesta del alcalde de Vigo, Abel Caballero, de suprimir paradas del AVE en varias ciudades de Castilla y León, con el fin de agilizar los trayectos de Vigo a Madrid, ha causado un revuelo legítimo en la comunidad, y especialmente en Medina del Campo. Si algo no debe tolerarse es que los intereses de una ciudad o región se antepongan a los de otras, cuando lo que está en juego es un servicio público esencial, como la conectividad ferroviaria.

Abel Caballero ha lanzado una idea que, lejos de fomentar la unidad y el progreso de España, refleja una concepción egocéntrica y limitada de lo que significa la mejora de infraestructuras. ¿Qué significa esta propuesta sino un intento de favorecer los intereses de Vigo a costa de otras regiones que, como la de Castilla y León, necesitan una conectividad eficiente para su desarrollo económico y social?

Es cierto que la rapidez en los trayectos entre las grandes ciudades de Galicia y Madrid es una necesidad, pero no lo es menos que las paradas en ciudades intermedias como Medina del Campo. Paradas que son fundamentales para la vida económica y social de la región. Medina del Campo, con su rica historia, su actividad comercial y su estratégica ubicación, no puede quedar relegada a un papel secundario solo porque ciertos intereses locales lo exijan.

Lo que resulta aún más desconcertante es la falta de sensibilidad de Caballero hacia las personas que dependen del AVE no solo para viajar, sino para conectar con el mundo, para impulsar su economía, para generar oportunidades. En lugar de buscar soluciones que favorezcan a todos, Caballero parece más preocupado por que Vigo gane tiempo, sin importarle las consecuencias de su propuesta para las ciudades afectadas.

La comunidad de Castilla y León ha respondido con firmeza a las palabras de Caballero. Políticos de renombre como Guzmán Gómez, alcalde de Medina del Campo, y Alfonso Fernández Mañueco, presidente de la Comunidad de Castilla y León, han defendido la postura de la región y sus paradas en el AVE, subrayando la importancia de mantener estas conexiones para el desarrollo económico y social de las ciudades intermedias. Ambas figuras han mostrado su desacuerdo con la propuesta, reclamando que la mejora de la conectividad no debe ser a costa de recortar servicios que benefician a miles de ciudadanos castellanoleoneses.

Medina del Campo, como muchas otras localidades de Castilla y León, ha sido parte de un esfuerzo por modernizarse y estar conectada a las principales arterias del país. Es injusto que, por intereses particulares, se ponga en peligro el acceso de sus habitantes a una infraestructura que, en muchos casos, resulta vital para el futuro de las familias, empresas y comunidades. La postura defendida por los representantes de la comunidad es clara: la modernización debe ser para todos, sin discriminaciones.

Abel Caballero debería reconsiderar sus palabras y entender que la modernización del país debe incluir a todos, no solo a unos pocos. La conectividad no se construye pisoteando a quienes, por derecho propio, forman parte de este país. Castilla y León, y en particular Medina del Campo, merecen respeto y consideración en el marco de una España unida y solidaria.

La conectividad no solo debe ser una cuestión de rapidez, sino de equidad y solidaridad. Las infraestructuras deben servir para acercar a las personas, no para separarlas. En tiempos en los que la cooperación es más necesaria que nunca, no se puede permitir que el interés de unos pocos prevalezca sobre las necesidades de muchos. Si se apuesta por una España unida, debe ser para todos, sin exclusiones ni sacrificios innecesarios.

2 COMENTARIOS

  1. «Políticos de renombre como Guzmán Gómez»

    Me duele el cuerpo de reírme

Los comentarios están cerrados.

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