Es el momento de reservar en el calendario una fecha, el viernes 4, de abril a las 20.00. Justo en ese momento, el Centro Cultural Integrado Isabel la Católica será el escenario donde se dé paso a la presentación del libro 1000 km, una presentación que va a correr a cargo del ultrafondista y escritor David Ontanera. Hoy nos cuenta cuál fue su inspiración para llevar a cabo la publicación de este libro.
David Ontanera: Bueno, pues primeramente, mirarme al espejo y valorar un poco lo que había hecho, sobre todo a nivel solidario en los últimos cuatro años. Entonces, este título, 1000 km, deriva de los más de 1000 km solidarios que llevo realizados en estos cuatro años. Entonces, valorar eso y valorar a lo que se ha llegado, que son cerca de 60.000 euros en donaciones para diferentes asociaciones: para ayuda contra el cáncer, Menudos Corazones, Asociación con Autismo de Palencia… y, sobre todo, valorar y estudiar qué no habíamos hecho también, qué se podía hacer mejor. Porque, al final creo que todos tenemos esa filosofía de vida, de que cada día sea un poquito mejor que hoy, o al menos intentar llegar un poco más lejos. Así que, en definitiva, esa era la idea: mirarme al espejo, valorar, aprender para poder seguir hacia adelante.
¿Cómo nació la pasión por este tipo de pruebas?
Empecé a hacer deporte básicamente hace cuatro años. Pesaba bastante más que ahora, pues ahora apenas llego a 60 kg y antes pesaba casi 80 kg. Empecé un poco porque dices: «Bueno, voy a cuidarme un poco.» Tampoco es que yo tuviera ninguna dolencia, pero bueno, siempre es bueno acordarse un poco de la salud y trabajarla. Y entré en esta dinámica de correr, empecé haciendo alguna media maratón y de repente un día, pues casualmente, estando de vacaciones en Santander vi que se hacían carreras por horas. Yo no lo había hecho nunca.
Me apunté a la carrera de seis horas, corrí durante seis horas seguidas. El que más kilómetros hace, es el que gana. Y bueno, pues ya al año siguiente empecé a hacer carreras de 24 horas, de 100 km.
Nos planteamos hacer un reto solidario en Palencia de 48 horas, y el penúltimo que hemos hecho ha sido correr cuatro días seguidos en Palencia, en el Parque de los Jardinillos. Más o menos estuve alrededor de los 400 km recorridos en esos días, y así nació. La verdad es que ahora me encuentro muy bien físicamente. Muchas veces lo digo y aún no parece real, pero probablemente físicamente esté mejor que cuando tenía 18 años, y ya tengo 48.
Y luego, por otra parte, es un deporte que mentalmente creo que te ayuda, especialmente a mí, a relativizar un poco los problemas, a saber filtrar lo importante de lo no tan importante, lo más preocupante y lo menos preocupante, etcétera. Mira, yo tengo tres niños pequeños, tengo poco tiempo para entrenar, me levanto todos los días a las 4:30 de la mañana a entrenar, entonces al final, mentalmente relativizas y optimizas. Yo creo que en eso me ha ayudado mucho este deporte.
¿En qué momento decide involucrarse también con distintas causas solidarias?
Empiezo con todo esto en el verano de 2022. Bueno, pues por casualidad del calendario se me juntan dos carreras muy cerca, con un margen de cinco días: los 100 km de Santander y los 112 km del Soplao, lo que llaman el «infierno cántabro», y bueno, un poquito de infierno sí que tiene (ríe).
Tengo tres niños, dos de ellos son gemelos, y uno de ellos, Miguel, nació con una cardiopatía congénita. Nosotros vivimos en Palencia, pero al poco tiempo del embarazo detectaron algo raro, y ya mi mujer estuvo derivada a Madrid. Nuestros niños nacieron en el 12 de octubre. A Miguel lo operaron del corazón al tercer día de nacer. Ahora mismo está bien, hace una vida normal, aunque sí tiene cardiopatía, pero lleva una vida totalmente normal.
Y bueno, decidí juntar esas dos pruebas e iniciar un gran fundraising para la Fundación Menudos Corazones. Y fue ahí realmente donde empecé con esa dinámica de las pruebas solidarias, porque entiendo que, independientemente de las circunstancias de cada uno, la sociedad todos los días nos aporta muchas cosas.
Yo diría que el 90% son buenas. También hay cosas malas, claro, es normal, igual que nosotros también aportamos cosas malas a los demás. Y decidí que había que devolver a la sociedad parte de lo que nos daba. Y es así como entré en este mundillo de las carreras solidarias.
¿Cómo fueron aquellos primeros años y, con perspectiva, cómo lo ve ahora?
Bueno, pues lo veo con una perspectiva muy positiva, porque yo corro y me gusta. Me gusta mucho correr, me encanta correr. Ya te digo, empecé hace cuatro años, pero le he cogido mucho gusto.
Entonces, lo veo con una perspectiva de cada vez buscar más y, aprovechando la repercusión y las inercias que generan este tipo de pruebas, aprovechar que nos permite recaudar una cantidad importante de fondos.
¿Qué papel juega el apoyo familiar en la preparación y realización de desafíos de ultrafondo?
Pues mira, juega mucho papel. En el libro hay un capítulo que lleva por título La familia, y juega un papel fundamental. Pese a que para ellos es durísimo… o sea, que yo me vaya a correr tres, cuatro días, que mi mujer se quede con los niños, o que vengan conmigo a las pruebas… Sí. Es un deporte que… bueno, de saludable no es que tenga mucho. Porque todos los deportes extremos o de élite están continuamente enfrentados con la salud.
Entonces, ellos lo llevan… además, animan mucho. Es el principal apoyo, desde luego. Yo tengo muchos apoyos externos, pero el principal apoyo es la familia. Pero, sin embargo, a mí me duele, porque al final ellos más que disfrutar de este deporte, lo sufren. Pero bueno… no sé… es que a veces me emociono un poco con estas cosas… Sí.
Pero al final es su apoyo el que hace seguir adelante, y el que junto conmigo consigue que tengamos una sociedad que, si nunca va a ser perfecta, por lo menos sea un poquito más justa cada día.
¿Cómo son sus rutinas de entrenamiento para afrontar carreras de estas distancias?
Bueno, pues sobre todo empezar poco a poco y no perder la cabeza. Al ultrafondo, como a cualquier deporte, no se llega de la noche a la mañana. Entonces, en un principio, yo creo que deberían salir más o menos media hora a correr, cuatro días a la semana, y luego, poco a poco, si el cuerpo responde —y sobre todo la mente, porque es un deporte que mentalmente aporta mucho, pero en carrera es complicado— hay muchas veces que las piernas van, pero la mente dice que se cansa de correr. Entonces, trabajar un poco eso, y si se ve que se van acumulando kilómetros con relativa facilidad, poco a poco ir subiendo.
Lo que hago también, que empecé un poco por necesidad y luego me ha venido bien, es salir muy temprano a entrenar. Yo salgo a entrenar a las 4:30 de la mañana. A las 4:20 me levanto, y más o menos a las 4:30 o 4:35 ya estoy entrenando, porque tengo tres niños pequeños y, claro, no tengo tiempo durante el día para poder dedicarlo, entre comillas, a este vicio que tengo.
¿Qué me favorece esto? Pues que luego en las carreras, por ejemplo, ya en las de 24 horas, que estamos corriendo día y noche, durante la noche no se hace tan complejo, tan complicado, porque ya has trabajado el sueño. Al final aquí trabajamos muchos escenarios.
Y luego, otra manera de prepararlas, algo fundamental, muy muy fundamental, casi más que correr: hay que tener mucho cuidado con la hidratación y mucho cuidado con la comida. Al final estás, como mínimo, un día entero corriendo. Entonces, la máxima de este deporte, una de ellas, es: beber cuando no tienes sed y comer cuando no tienes hambre.
Entonces, yo ingiero, tanto en carrera como en entrenamientos, cada media hora bebida con sales minerales, etcétera, y cada media hora un poquito de comida. Pues o bien fruta, o algo de pasta, o algo de carne que aporta mucha proteína.
¿Cuáles han sido los mayores desafíos que ha enfrentado?
El desafío más duro que yo he tenido… no el más duro, pero sí el más difícil, fueron los 112 km del Soplao, que fue en el año 2022. A mí nunca se me ha dado bien el trail. Me gusta el asfalto, pero el trail no. Y tengo un hándicap muy importante en el trail: tengo mucho miedo a las bajadas, les tengo pánico.
Entonces, esa carrera son 112 km, tenemos 25 horas para acabar, empieza a las 11 de la noche. Y yo en la primera bajada ya me caí tres veces, tuve tres golpes bastante importantes. Es verdad que no tenía nada roto. Eso ya me fue arrastrando. Perdía mucho tiempo, seguía teniendo miedo, tuve más caídas… Yo creo que ha sido la vez que más cerca me he visto de tirar la toalla, sinceramente. Esa fue la más difícil.
La más dura, las 48 horas que hicimos en 2023. Es cierto que las 100 horas que acabamos de hacer en 2024 eran muchísimas más horas, pero yo en aquellas 48 horas, cuando llevaba más o menos 37 horas, llegué a un bloqueo mental que también me tuvo bastante cerca de decir: “Mira, vete a casa, que por hoy ya no das para más.” Pero bueno, creo que estuve alrededor de 45 minutos llorando. Y al final salí del bache y seguí corriendo. Aquí el éxito de esta prueba consiste, lo digo muchas veces, en saber correr con fatiga. Con fatiga física, pero sobre todo con fatiga mental.
Se ha hablado de la familia, del deporte, de la solidaridad… ¿pero qué hay de los compañeros?
Los compañeros en el equipo lo son todo. Porque son los que están contigo, son los que mejor entienden lo que tú haces. Porque lo que tú haces lo entiende la familia —bueno— desde su perspectiva, pero lo entiende, o lo intenta entender. Quiero decir, los que entienden lo que tú haces, lo que tú consigues, lo que tú no consigues, lo duro de estas pruebas, son los compañeros. Y de ellos aprendes. Pero sobre todo, ellos son como cualquier compañero de vida, como un amigo, como un hermano… los que al final te ayudan a tirar para adelante.
Y mira, quiero aprovechar esta entrevista para poner en valor a mi compañero de ultrafondo, a —como digo yo— mi eterno camarada, a Dani Rodríguez. Porque me ha salvado de muchas situaciones complicadas en carrera.
Y es más, la última: el año pasado, cuando yo quedé subcampeón de Castilla y León de 100 km, él se tuvo que retirar muy pronto porque la carrera se complicó, hacía un calor insoportable, etcétera. Todo el tiempo estuvo intentando controlar que yo llegara en los tiempos de corte, para que no se me fuera la carrera de las manos. Y al final, yo sé que esa medalla de plata en el Campeonato de Castilla de 100 km… el 80% de la medalla yo se la pondría a él. Él siempre dice: “Ya, pero el corredor eres tú.” Digo: “Sí, pero fue fundamental para mí que estuviera ahí.” Entonces, los compañeros lo son todo. Porque al final son los que entienden este deporte, porque lo tienen todos los días.
¿Qué proyectos prevé próximamente?
Ahora mismo en mente tengo una en Madrid, una novedad de ultrafondo que se está introduciendo en España, que viene de Estados Unidos. Las 24 horas de Santander, en el mes de septiembre. Las 24 horas de Comercial ULSA, solidarias, que son a finales de noviembre.
Y luego, sobre todo, de cara al futuro, pues… hace unos meses —bueno, creo que exactamente hace un mes— yo dije que iba a hacer mi último baile solidario. Y muchos me dijeron: “No te lo crees ni tú.” Pues efectivamente, no va a ser así.
A colación de esto, el siguiente baile solidario —como digo yo— intentaremos que sea ya para el año 2027. Yo en 2027 cumplo 50 años, y bueno, pues ese es el capricho que tengo. De hacer algo potente. Intentar que aquel reto de las 100 horas que hicimos en Palencia… pues hacer algo un poquito más potente; a favor de otra asociación con la que hasta ahora no hemos trabajado nunca, que probablemente sea para sacar donativos para el cáncer infantil. Es probable. Todavía queda mucho por definir, queda todavía más de año y medio, pero eso ya lo estamos trabajando. Pero bueno, en principio esa es la idea, en cuanto al reto solidario.
El próximo 4 de abril estará presentando su libro en Medina del Campo, ¿qué vínculo guarda con la localidad?
Pues sí, sobre todo un vínculo muy especial con el Club de Atletismo Castillo de la Mota. Lo primero, con Andrés Tortosa ‘Cotete’ tengo una amistad muy fuerte. Tenemos una relación muy importante. Yo todos los años voy a correr la Media Maratón de Medina y me encuentro ya con ese gran club. La verdad que son personas extraordinarias, muy amables.
Bueno, es más, lo voy a poner ahora en valor, porque yo hago muchas carreras. Y siempre lo digo: en una carrera como la Media Maratón de Medina del Campo, que empieza bastante pronto, que en esas épocas todavía hace frío… es impresionante la de gente que sale a la calle en Medina del Campo.
Yo no es que no lo haya visto en ninguna ciudad pequeña o en ningún pueblo… es que en capitales grandes tampoco lo he visto. Y vas corriendo y la gente se fija en tu nombre del dorsal, te animan por tu nombre… O sea, ¿cómo se implica Medina del Campo? Es extraordinario.
Hace años que empecé a hacer la media maratón, y salvo que surja algo que me impida ir, sé que todos los años voy a estar allí. Y además, también voy con bastante seguridad porque mi hija juega a bádminton, y los campeonatos de la Federación de Castilla y León se juegan allí también.
Y luego otra anécdota, otra unión muy fuerte que tengo con el Club Castillo de la Mota es con Carlos, con Carlitos Alser. La primera vez que yo corrí las 24 horas de Comercial ULSA, en Valladolid, entré en bloqueo cuando me quedaba solo una hora. En este bloqueo del que hemos hablado antes, que te dice: “Mira, vete para casa, que ya no das para más.”
Pues Carlos, que estaba de pantalones vaqueros, pidió que alguien le dejara algo de ropa de deporte, se puso a correr conmigo, a darme conversación, y fue quien me ayudó a terminar la prueba. Entonces, tengo un vínculo muy potente con Medina, tanto con el club como con el pueblo, porque creo que el cariño que dan a todos los corredores —al menos en esa prueba, que es la única que he corrido en Medina— es espectacular.
¿Qué mensaje le gustaría trasladar a los medinenses?
Pues nada, que como digo yo: “1000 kilómetros aterrizan en Medina” el próximo viernes, a las 8 de la tarde. Y que gracias por abrirme los brazos, que lo vamos a pasar bien. Va a ser muy emotivo, porque al final, más que un libro, es una historia de corazón abierto. Los que estén allí lo verán, y vamos a reflexionar mucho. A lo mejor también lloramos.



