La retirada del preservativo sin consentimiento en una relación sexual se castiga con penas de hasta 12 años de prisión
El stealthing, la práctica de retirar el preservativo sin consentimiento durante una relación sexual, es ya considerado delito de agresión sexual en España. Aunque no cuenta con una tipificación específica en el Código Penal, el Tribunal Supremo sentó un precedente clave en junio de 2023, estableciendo que este acto supone una alteración sustancial del consentimiento y, por tanto, es un delito sexual.
Un caso pionero en España: tres años de prisión por stealthing
Uno de los primeros fallos judiciales en España se produjo en Sevilla en 2017, cuando un hombre fue condenado a tres años de cárcel por abuso sexual y otros seis meses por lesiones tras transmitir una infección de transmisión sexual (ITS) a la víctima.
Desde entonces, los tribunales españoles han abordado nuevos casos, considerando el stealthing como una violación de la autonomía sexual y una agresión contra la libertad individual. La sentencia del Supremo de 2023 reforzó esta interpretación, destacando que el consentimiento inicial (con protección) queda anulado si se modifica unilateralmente la condición acordada.
Dificultades en la aplicación legal
A pesar de su reconocimiento como delito sexual, el stealthing presenta desafíos probatorios en los tribunales. La víctima suele contar únicamente con su testimonio, lo que hace que la credibilidad de su declaración sea clave en el proceso judicial. Según el Tribunal Supremo, si la víctima mantiene una versión coherente a lo largo del procedimiento, su testimonio puede ser suficiente para una condena.
Además, la jurisprudencia ha introducido el concepto de consentimiento «fuerte» y «débil» en la Sentencia 603/2024. Mientras que el consentimiento «débil» implica una aceptación sin información completa, el «fuerte» requiere un conocimiento pleno y libre del acto. En el caso del stealthing, la justicia considera que la retirada del preservativo anula el consentimiento fuerte y convierte el acto en una agresión sexual.
Impacto psicológico y social en las víctimas
El stealthing no solo tiene consecuencias legales, sino que también afecta gravemente a las víctimas, generando ansiedad, depresión, estrés postraumático y desconfianza en futuras relaciones. Además, supone un riesgo de transmisión de ITS y embarazos no deseados, lo que incrementa la vulnerabilidad de quienes lo sufren.
Un estudio de la Universidad de Northumbria señala que muchas víctimas perciben esta práctica como una violación de su autonomía y un abuso de confianza, lo que puede derivar en graves consecuencias psicológicas.
El stealthing en la legislación internacional
El reconocimiento del stealthing como delito sexual está avanzando en diferentes países:
- Suiza fue el primer país en condenarlo en 2017.
- Suecia y Dinamarca han legislado específicamente para considerarlo violación.
- California (EE.UU.) lo tipificó como delito civil en 2021, mientras que otros estados pueden procesarlo bajo leyes de agresión sexual.
- Reino Unido estableció en 2020 que la retirada del preservativo sin consentimiento anula el consentimiento inicial y es una agresión sexual.
Un avance en la protección de los derechos sexuales
El reconocimiento del stealthing como agresión sexual en España supone un avance en la protección de los derechos sexuales y la libertad individual. Sin embargo, los desafíos probatorios y la falta de una tipificación penal específica siguen siendo obstáculos que dificultan la persecución de esta práctica.



