Será el sábado 1 de febrero cuando se desvelé quiénes encarnarán a la Reina Juana y a su hija, Catalina de Austria
El Centro de Iniciativas Turísticas de Tordesillas desvelará el 1 de febrero el programa completo que se llevará a cabo en la localidad para celebrar «El día de la Reina» en el que se rememora la llegada de Juana I a la villa en el año 1509.
La presentación se llevará a cabo en el salón de actos de las Casas del Tratado a partir de las 12:30 horas. Allí, se anunciará quiénes han sido las mujeres elegidas para encarnar a la reina Juana así como a su hija, Catalina de Austria. Como cada año, las elegidas han cumplido los requisitos que se pedían. Juana I estará interpretada por una joven que en el mes de marzo tenga 29 años, mientras que Catalina estará protagonizada por una niña del pueblo.
Este evento cultural e histórico, que lleva celebrándose durante 21 años, y que reivindica la figura de Juana I de Castilla, se ha convertido sin duda en una de las citas más destacadas en Tordesillas tanto para vecinos, por su implicación en la celebración, como para forasteros que acuden hasta la villa para disfrutar de la recreación.
Aunque el anuncio de las afortunadas para representar a Juana y Catalina de Austria se lleve a cabo el 1 de febrero, no será hasta el sábado 1 de marzo cuando más de 300 vecinos, vestidos con trajes de época, recrearán la llegada de Juana I a Tordesillas con su imponente cortejo, en 1509. Asimismo, el 1 de febrero también se dará a conocer el cartel oficial del evento.
De igual manera, esta recreación además de revivir un momento histórico para la historia de Tordesillas, tiene como fin el de reivindicar la figura de Juana I de Castilla, figura histórica que ha sido rescatada gracias al CIT de la villa. Además de este evento, obras como «Doña Juana la Loca» de Francisco Padilla han contribuido a que el legado de esta gran mujer, perdure.
Juana I en Tordesillas
En el año 1509, Juana I llegó hasta Tordesillas, en un solemne desfile escoltada por antorchas, monjes y personal de palacio, acompañada por su hija Catalina de Austria así como de su padre Fernando el Católico y los monteros de Espinosa, mientras se transportaba el cuerpo de su marido, Felipe el Hermoso. Este hecho histórico marcó el inicio de su encierro en Tordesillas, donde permaneció hasta 1555, año en el que falleció.



