El 24 de enero de 2025 quedará grabado en la memoria de La Seca (Valladolid) como una fecha histórica. En medio de una conmovedora ceremonia y una multitud entregada, Nuestra Señora la Virgen de la Paz ha sido oficialmente proclamada Alcaldesa Perpetua del municipio, un reconocimiento que refuerza la profunda devoción del pueblo por su patrona.
El repique de campanas de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción marcó el inicio de los actos. La imagen de la Virgen, que lucía renovada tras una reciente restauración, fue entronizada en una carroza procesional especialmente diseñada para la ocasión.
La ceremonia fue presidida por el arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, quien entregó simbólicamente el bastón de mando a la Virgen, oficializando su nuevo título honorífico. A continuación, la imagen recorrió las calles de la localidad en procesión, deteniéndose en el cementerio municipal para el tradicional responso por los difuntos, y regresó finalmente a su hogar en la iglesia parroquial, donde fue despedida con el canto de la Salve.
Una devoción que une a todo un pueblo
Nuestra Señora de la Paz ha sido un símbolo espiritual para los lasecanos desde la fundación de su cofradía hace 200 años. Según los fieles, su amor por la Virgen trasciende las creencias religiosas, uniendo a practicantes y no practicantes bajo su advocación. A lo largo de los años, la Virgen ha recibido incontables muestras de cariño y agradecimiento por los favores concedidos, una tradición que los vecinos esperan mantener viva con su nuevo nombramiento.
Restauración y un largo camino hacia el reconocimiento
Antes de su proclamación, la imagen fue sometida a una delicada restauración para devolverle su esplendor original. Este proceso incluyó la limpieza de barnices y la recuperación de su policromía, logrando resaltar una expresión “más dulce” en el rostro de la imagen, según los expertos.
El camino hacia el nombramiento no fue sencillo. La solicitud formal, presentada con motivo del bicentenario de la Cofradía, se enfrentó a la falta de una ordenanza municipal que regulara estos títulos honoríficos. Tras tres años de gestiones y el obstáculo de la pandemia, el Ayuntamiento finalmente otorgó el reconocimiento.



