EDITORIAL
A fecha de cierre de este editorial, 31 de octubre, son 95 las víctimas mortales confirmadas por las inundaciones derivadas de la DANA en la zona de Valencia. España se ha sumido en uno de los peores temporales que ha tenido en su historia, viendo imágenes que jamás se hubiera querido ver. Dicen que a la naturaleza nadie puede frenarla, y a la vista está. Eso sí, al igual que ocurrió con Filomena, ¿aprenderá la sociedad a controlar este tipo de catástrofes?
En estas últimas horas, todos los medios de comunicación se han volcado en izar un amplio despliegue por las zonas afectadas, tratando de manera minuciosa toda la información que, cada minuto, se iba actualizando. Y es importante hacer referencia a estos medios, pues han sido un canal eficiente de comunicación para unir a familias que ni siquiera sabían del paradero de sus familiares. Medios que, de inmediato, han informado a la población sobre los avisos vigentes y que, sin duda, se han convertido en una pieza clave para la gestión de lo ocurrido.
Gracias a los mensajes recibidos paulatinamente por los mismos, la población ha podido tener claro varias nociones que son claves en este tipo de contextos. Una de ellas, la de ‘olvidarse’ del coche. Cierto instinto ha hecho que los españoles se adentraran en sus vehículos para tratar de ponerlos ‘a salvo’, sin darse cuenta de que era su vida lo que ponían en riesgo. Un alto porcentaje de los fallecidos, por desgracia, se ha producido en el interior de los vehículos, en ese instinto de intentar protegerlo. Pero también daría para una reflexión aparte, el hecho de que instituciones públicas y privadas no clausuraran su actividad, a pesar de las advertencias y previsiones.
Actualmente, entidades como la Dirección General de Tráfico han solicitado no desplazarse por carretera en la provincia de Valencia, Castellón, zona sur de Tarragona y oeste de la provincia de Cádiz. Esperemos que, por responsabilidad, la ciudadanía haga caso efectivo a tal cosa.
Una vez más, de lo que no hay duda es de la solidaridad del pueblo español. Centenares de voluntarios ayudando a encontrar a los desaparecidos, enfrentándose a toparse con imágenes que jamás olvidarán; pero también empresas cediendo sus materiales para achicar agua, o incluso tractores privados a disposición de quienes así lo necesitaran, para aliviar la situación.
Sea como fuere, y tras el decreto de tres días de luto por la situación en España, solo queda sumarse al pesar y dolor de los seres queridos de quienes, desafortunadamente, han perdido sus vidas.
La Voz de Medina y Comarca




El gobierno debería haber mandado al ejército desde el minuto 1