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jueves, diciembre 8, 2022

Helmantica non praestat

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Al margen

Renfe pone en circulación a partir del próximo 6 de noviembre 14 nuevas frecuencias a la semana en la línea Salamanca-Valladolid.

Dicho así, parece que han aumentado un montón los trenes que van y vienen a Salamanca, pero dos segundos más tarde ya has comprobado que 14 entre 7 días de la semana te da un resultado de un tren de ida y otro de vuelta. Uno, ni más ni menos. Aunque te digan que han aumentado los trenes en más de un 20% sigue siendo uno de ida y otro de vuelta. Que está muy bien, pero sigue siendo uno y posiblemente bastante mejor que aquel Ferrobús en el que íbamos los estudiantes de mi época.

Otra noticia sobre Salamanca, que también lleva un porcentaje similar al de los trenes, es la siguiente: “Los Presupuestos de la Comunidad para 2023 contemplan 124 millones de euros de inversiones y operaciones de capital para Salamanca, con un incremento del 21%. De esos millones, 37 serán para Sanidad, destinados al nuevo hospital, entre otras cosas.

Ambas noticias, unidas a la terminación de la nueva Residencia para Mayores, cuya construcción y gestión es pública y no privada, ponen a Salamanca en una situación de privilegio que para sí querría la villa que nos acoge, donde llevamos casi 12 años esperando la nuestra. Un tren que no acaba de llegar y que a veces parece que ni siquiera está prevista su salida porque la culpa de todo siempre la tiene la Corporación anterior, que ya culpaba a la anterior de lo mismo, o sea “ni Chencho, ni Teresa, ni Guzmán. Los mayores, sin residencia, ¿dónde irán?”

Quizás tendríamos que hacernos todos salmantinos o empadronar a Mañueco en Medina y lo mismo nos libra de seguir recitando, cual letanía: “Ni Chencho, ni Teresa, ni Guzmán. Los mayores, sin residencia, ¿dónde irán?”

 

Rodrigo V.

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