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miércoles, agosto 10, 2022

El Festival de Teatro Olmedo Clásico concluye su décimo sexta edición con cerca de 8.000 espectadores

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La Voz.- 

Las funciones que se desarrollaron en la corrala Palacio Caballero de Olmedo fueron accesibles para usuarios con discapacidad auditiva. Los espectadores con audífono, implante coclear o pérdida auditiva tuvieron a su disposición bucles magnéticos y amplificadores de sonido. Este año el uso de estos dispositivos ha sido del cien por cien, con gran satisfacción por parte de estos usuarios.
Del 22 al 31 de julio de 2022 se ha celebrado la decimosexta edición del Festival Olmedo Clásico, con la que se volvieron a disfrutar con nuestros clásicos, y ya en un ambiente saludable de normalidad y confianza, sin que eso signifique que no hayamos aprendido la lección de nuestra fragilidad y de la necesidad de responsabilizarnos colectivamente de la salud. La cita abarcó quince espectáculos, fruto de una selección cuidadosa, en que se han tenido en cuenta la calidad y la variedad, tanto de autores como de estilos, épocas y territorios; y lo mismo con respecto a las propuestas dramatúrgicas y a las compañías responsables de los espectáculos, algunas de ellas venidas de fuera de nuestras fronteras.
En la sección central de Espectáculos, no faltó Molière en el año del cuarto centenario de su nacimiento, y estuvo muy presente con dos de los textos más representativos de sus dotes geniales para la sátira social: El avaro y Tartufo. Tampoco estuvo ausente ―no lo está ningún año―Lope de Vega, ni su Caballero de Olmedo, tan nuestro, en esta ocasión a través de una versión muy especial. Le acompañó una de sus últimas comedias La boba para los otros. Rojas Zorrilla también estuvo representado por partida doble con Amo y criado ―cuyo primer título es Donde hay agravio no hay celos― y con su incombustible Entre bobos anda el juego.
Tampoco pudo faltar a la cita Cervantes, y acudió con su trágica Numancia. Ni Shakespeare, que estuvo presente con su divertida Noche de Reyes. Ni Calderón, del que un recital con excelentes actores sustanció la que para muchos es su obra principal, La vida es sueño. María de Zayas, la mejor escritora del XVII español, acudió con La traición en la amistad. Moreto aportó el humor y la sátira de El lindo don Diego, prototipo de comedia de figurón. De la picaresca protagonizada por mujeres surge el espectáculo Malvivir, que también pudimos ver. Y de textos de Santa Teresa (de abuela olmedana y en el cuarto centenario de su canonización) y de otros escritores a lo largo de los siglos de literatura española salió la palabra profunda y libre de Esta divina prisión.
Las acciones y palabras del pasado cobraron nueva vida gracias al trabajo de compañías de primer nivel especializadas en el tratamiento de los clásicos, como Ur Teatro, Noviembre Teatro, Nao d’amores-CNTC, Teatro Clásico de Argentina, 2 RC Teatro, Atalaya Teatro, Focus… Asimismo, la nómina de directores que están al frente de esos grupos es en verdad impresionante, con nombres como los de Helena Pimenta, Eduardo Vasco, Magüi Mira, Ainhoa Amestoy, Ana Zamora, Santiago Doria, Rafael Rodríguez, Yayo Cáceres, Ricardo Iniesta, Ernesto Caballero… Otro tanto podemos decir de los intérpretes encargados de dar vida a los personajes memorables que protagonizaron los distintos espectáculos: Rafa Castejón, José Tomé, Juan Cañas, Eduardo Mayo, Lola Casamayor, Eva Rufo, Fernando Cayo, Arturo Querejeta, Nuria Gallado, Jesús Peña, Aitana Sánchez Gijón, Marta Poveda, Carmen Gallardo, Pepe Viyuela…
En esta 16ª edición, tampoco faltó la sección «Olmedo Clásico en familia», que el domingo 31, de la mano de la compañía Pie Izquierdo, acercó a los más pequeños, y al resto de la familia, el Manual Cervantes.
Las 16 Jornadas sobre Teatro Clásico se celebraron del lunes 25 al miércoles 27 de julio bajo el lema «La salud de los clásicos». Sus doce sesiones ofrecieron presentaciones, recitales y diálogos vivos entre representantes de la diversidad de profesiones que hacen posible la vigencia de los clásicos tanto en los escenarios como en los estudios. Las actividades que protagonizaron buscan implicar también a los espectadores que quieran conocer mejor ese teatro para disfrutar aún más con él.
El 16 Curso de análisis e interpretación actoral «Fernando Urdiales» se impartió del 22 al 28 de julio a partir de escenas de El conde de Partinuplés, de la dramaturga Ana Caro. Además de las horas lectivas, en las que se dieron clases de interpretación, dicción, historia, música o danza, entre otras materias, los alumnos tuvieron acceso preferente a todas las representaciones del festival.
También el teatro estuvo muy presente en la exposición de fotografías de Pío Baruque Fotógrafos «Sembrando a los clásicos», en la que se rememoran algunos de los mejores momentos de la historia del Festival.

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