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lunes, junio 21, 2021
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La economía de Castilla y León cae un 7,9% en 2020, el mayor descenso en 80 años

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Redacción.-

La economía de Castilla y León cayó un 7,9% a lo largo del año 2020, el mayor descenso en los últimos 80 años, y se vio especialmente lastrada por el descenso del 18,7% del PIB anotado en el segundo trimestre por la pandemia del coronavirus, según explicó este viernes Carlos Fernández Carriedo, consejero de Economía y Hacienda.

Esto supone, además, que la región perdió en 2020 todo el crecimiento acumulado en los 3 ejercicios anteriores (2017, 2018 y 2019), a lo que se une que habrá que esperar a que pasen los años 2021 y 2022 para poder recuperar lo perdido en el año del mayor impacto de la pandemia.

Conclusiones

Estas son las principales conclusiones que destacó Fernández Carriedo con motivo de la presentación de los datos de la Contabilidad Regional relativos al cuarto trimestre de un año «muy heterogéneo» tanto en términos de trimestres como de sectores, con crecimientos en la agricultura, en las ramas energéticas y en los productos de no mercado, y desde el punto de vista de la demanda, donde caen la inversión y el consumo final de los hogares frente a un aumento del gasto por parte de las administraciones públicas.

Asimismo, el consejero ha constatado un comportamiento «relativamente favorable» del sector exterior, que sumó 0,3 puntos, mientras que empleo anotó una pérdida de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo del 5%, unos 50.000, frente al aumento del 1,3% de 2019.

«El año acabó mejor de lo que acabó la media del conjunto del ejercicio que se ha visto lastrado por ese segundo trimestre», ha explicado el consejero que ha constatado que 2020 ha ido «a mejor» a medida que pasaban los meses desde el segundo semestre, si bien ha reconocido que el mejor trimestre fue el primero cuando Castilla y León anotaba ya los efectos de la desaceleración económica.

Asimismo, ha aprovechado la ocasión para recordar que todas las previsiones apuntan a que la evolución de la economía nacional será superior a la que ha anotado Castilla y León, a la que ha situado entre las regiones con impacto «menos negativo» a pesar de que el descenso del PIB ha sido intenso. A modo de ejemplo, ha apelado las estimaciones de la AIREF que sitúan la diferencia en 2 puntos menos de caída, si bien ha admitido que los datos no satisfacen a la Junta porque la caída de la actividad ha sido «muy importante, máxime en un sólo ejercicio».

Por el lado de la oferta, el sector primario aumentó un 8,7% por el «importante aumento de la producción agraria» frente al descenso del 3,9% de 2019, por lo que recupera todo lo perdido con un crecimiento adicional. Sin embargo, la producción ganadera anotó un crecimiento menor que en el año 2019.

Industria

En el caso de la industria cayó en conjunto un 6,9%, frente al aumento del 0,8% de 2019, por el «importante descenso» anotado por las ramas industriales, mientras que las ramas energéticas crecieron un 7,4%, frente al -15,1% de 2019, que fue un año «muy negativo» por el fin de la minería y por la falta de actividad en las térmicas. En este caso, crecen el suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado frente al descenso del año anterior.

Por su parte, las ramas manufactureras descendieron un 8,2% en 2020, frente al aumento del 2,2% en 2019, con «importantes descensos» en todas, salvo en la rama de industria química y productos farmacéuticos que experimenta un crecimiento moderado.

El consejero ha evidenciado asimismo el descenso muy relevante de la construcción (-12,1%) en contraste con el incremento del 3,1% que anotó en 2019 y ha sustentado la caída del 8,3% en los servicios en la «importante contracción» de los servicios de mercado, que perdieron un 11,6% frente al crecimiento del 2,3% de 2019. Sin embargo, los servicios no de mercado crecieron un 2,7%, por el importante esfuerzo de las administraciones públicas para reforzar áreas como la sanidad, la educación o los transportes, aunque fue inferior al de 2019 (3,3%).

Demanda interna

En el caso de la demanda, la caída del PIB en 2020 se explica por la menor contribución de la demanda interna, que resta 8,1 puntos cuando en 2019 sumó 2,5, a diferencia de la demanda externa que anotó una mayor contribución este año (0,3 puntos porcentuales) que en el anterior, cuando restó 0,7.

En concreto, el gasto en consumo final descendió un 6% en 2020, cuando en 2019 creció un 1,7 %, motivado principalmente por la caída en el gasto en consumo final de los hogares (-9,6%) compensado en este caso por el gasto de las administraciones públicas que anota un crecimiento superior que en 2019 (4,3%y 1,4%, respectivamente).

En cuanto a la formación bruta de capital, es decir la inversión, se registra una «caída muy relevante» del 14,3%, cuando en 2019 aumentó un 2,4%, debido a los descensos registrados en la inversión en construcción (-16,%, -2,3% en 2019) y en bienes de equipo (-12,1%, 2,9% el año precedente) mientras que la variación de existencias mantuvo un efecto neutro sobre el incremento del PIB.

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