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Medina del Campo
domingo, julio 25, 2021

La carta que alojaba una pequeña parte de la historia de Medina del Campo

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Beatriz Guerra, directora de la Biblioteca Municipal Gerardo Moraleja, recibía hace unos meses una misiva con un emotivo mensaje

P. F-.  Estaba a punto de terminar un año algo extraño. El 2020 se despedía cuando Beatriz Guerra, directora de la Biblioteca Municipal Gerardo Moraleja de Medina del Campo, recibía un paquete con una carta manuscrita y diferentes fascículos. El remitente no era otro que Francisco Marín, compañero de la Biblioteca de Las Rozas, en Madrid. El hilo conductor de la conversación estaba estrechamente vinculado con la historia más reciente de la Villa de las Ferias.

El vecino madrileño, observador y adepto de la cultura, sintió la necesidad de brindar a Medina del Campo la oportunidad de contar con elementos que, en muchas ocasiones, se suelen tirar a la basura y su oscuro olvido. Y es que Marín, o más bien sus padres, eran vecinos de don Luis Ortiz, medinense que, por si fuera poco, había colaborado en numerosas ocasiones con La Voz de Medina en décadas anteriores. Y es que, con el transcurso de la vida, L. Ortiz, pues así era su firma, decidió trasladarse a Madrid donde finalmente fallecía en el año 2012.

Sin embargo, este 2020 sucedió un punto de inflexión. A Francisco Marín le solicitaron ayuda para adecuar la residencia madrileña del colaborador medinense y, observando la cantidad de elementos históricos recientes con los que contaba la casa, decidió ponerse en contacto con la villa para que dichos documentos pasaran a formar parte de su archivo.
Fue gracias la curiosidad del madrileño, y a la incesante aparición de elementos de carácter informativo y de entretenimiento vinculados con la historia de Medina del Campo en el Hogar de don Luis, la que hizo que Marín enviara a la localidad todo el material, pudiéndose consultar en la Biblioteca de Medina del Campo programas de fiestas del año 1934 y 1951, así como folletos culturales relacionados con la programación del ‘Coliseo’.

Igualmente, se pueden consultar aquellas colaboraciones de don Luis Ortiz en La Voz de Medina que, en palabras del propio Francisco Marín, era un auténtico coleccionista, “un hombre muy metódico” que, siguiendo una especie de “ritualidad” trató de echar raíces guardando estas pequeñas literaturas que, “sobre todo en Españaña, no estamos acostumbrados a poner en valor”, afirma el propio Francisco Marín.
Como la propia carta emitida por el madrileño hace unos meses dictaba: “El afán coleccionista y recordatorio de don Luis signifique una pequeñísima batalla ganada a la muerte, en unos recuerdos que lo fueron, para muchos medinenses, y que espero que lo sean para los presentes y los futuros, en su afán de salvar de dónde vienen y tal vez a dónde se va”.

Porque no hay nada más bello que acariciar las raíces de donde uno procede. No hay nada más hermoso que saber reconocer todos los aspectos históricos de nuestra Villa de las Ferias. Aquellos que por su propio peso son de sobra reconocidos e incluso explicados en los libros de historia y aquellos otros que, siendo igual de importantes, han formado parte del día a día de la patria medinense. Don Luis Ortiz, Francisco Marín y Beatriz Guerra. Los tres protagonistas de esta bonita historia de aquella carta que alojaba una pequeña parte de la historia reciente de Medina del Campo.

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