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jueves, junio 24, 2021

Editorial

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La Justicia
Parece llegado el momento de que los partidos pol?ticos del arco parlamentario inicien, desde el poder legislativo que representa a la Soberan?a Nacional, que eso son las Cortes Generales, la reforma en lo que se refiere a la elecci?n de los miembros del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo con el fin de despolitizar dichas instituciones y as? auspiciar que las mismas sean realmente independientes y sus miembros carguen con sus responsabilidades, hoy m?s que nunca en entredicho.
Basten tres ejemplos para apoyar tal propuesta: la situaci?n de inseguridad jur?dica en la que se ha visto sumida Espa?a con motivo de la disquisici?n sobre el Impuesto de Actos Jur?dicos Documentados, conocido como el ?Impuesto de las hipotecas?; el varapalo que ha dado a la Justicia Espa?ola el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo al poner en tela de juicio la imparcialidad del Tribunal que juzg? a Otegi; y las idas y venidas, ?rdenes de detenci?n y captura y contra?rdenes que dict? el juez Llarena para intentar, sin ?xito, la petici?n de extradici?n de Puigdemont, presumiblemente por ir m?s all? de donde deb?a.
Ya est? bien de solventar todos los males con una simple petici?n de perd?n del presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, por el desaguisado que la Sala de los Contencioso Administrativo del ?rgano que preside ha organizado con el caso de las ?hipotecas?, suspendiendo la Sentencia dictada para tal caso por la Sala de lo Contencioso Administrativo y llevando a un Plenario la idoneidad de la aplicaci?n de la misma con la argumentaci?n del impacto econ?mico que ?sta podr?a tener, entrando as? de lleno en el terreno de la pol?tica y alej?ndose del ?mbito estrictamente judicial.
Y en cuanto a corrupci?n, un tema que preocupa realmente a la ciudadan?a, tampoco el Tribunal Supremo se escapa, ya que no est?n lejanos los d?as en los que el ya fallecido presidente del mismo, Carlos Divar, se vio obligado a dimitir por un esc?ndalo similar a los de las tarjetas black, protagonizando la ?nica dimisi?n que se ha producido en el Tribunal Supremo en los doscientos a?os de su existencia.
No hay que olvidar que los jueces son hombres o mujeres como los dem?s y est?n sujetos a pasiones y tentaciones como todo el mundo, por lo que cuando son elevados a la c?pula del Poder Judicial han de ser mirados con lupa, sin mediar la pol?tica en tal proceso, y vigilar de forma estricta su actuaci?n por parte de sus propios ?rganos de gobierno, sin corporativismo, ya que de lo contrario pueden acontecer situaciones en las que falle la tercera pata de cualquier democracia, que eso es el Poder Judicial, y, en consecuencia, la democracia misma.
La Voz de Medina y Comarca

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