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Medina del Campo
martes, octubre 26, 2021

Editorial

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La Justicia
Parece llegado el momento de que los partidos pol?ticos del arco parlamentario inicien, desde el poder legislativo que representa a la Soberan?a Nacional, que eso son las Cortes Generales, la reforma en lo que se refiere a la elecci?n de los miembros del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo con el fin de despolitizar dichas instituciones y as? auspiciar que las mismas sean realmente independientes y sus miembros carguen con sus responsabilidades, hoy más que nunca en entredicho.
Basten tres ejemplos para apoyar tal propuesta: la situación de inseguridad jur?dica en la que se ha visto sumida Españaña con motivo de la disquisici?n sobre el Impuesto de Actos Jur?dicos Documentados, conocido como el ?Impuesto de las hipotecas?; el varapalo que ha dado a la Justicia Españañola el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo al poner en tela de juicio la imparcialidad del Tribunal que juzg? a Otegi; y las idas y venidas, ?rdenes de detención y captura y contra?rdenes que dict? el juez Llarena para intentar, sin ?xito, la petici?n de extradici?n de Puigdemont, presumiblemente por ir más all? de donde deb?a.
Ya está bien de solventar todos los males con una simple petici?n de perd?n del presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, por el desaguisado que la Sala de los Contencioso Administrativo del ?rgano que preside ha organizado con el caso de las ?hipotecas?, suspendiendo la Sentencia dictada para tal caso por la Sala de lo Contencioso Administrativo y llevando a un Plenario la idoneidad de la aplicaci?n de la misma con la argumentaci?n del impacto económico que ?sta podr?a tener, entrando as? de lleno en el terreno de la política y alej?ndose del ?mbito estrictamente judicial.
Y en cuanto a corrupci?n, un tema que preocupa realmente a la ciudadan?a, tampoco el Tribunal Supremo se escapa, ya que no están lejanos los días en los que el ya fallecido presidente del mismo, Carlos Divar, se vio obligado a dimitir por un esc?ndalo similar a los de las tarjetas black, protagonizando la única dimisi?n que se ha producido en el Tribunal Supremo en los doscientos años de su existencia.
No hay que olvidar que los jueces son hombres o mujeres como los demás y están sujetos a pasiones y tentaciones como todo el mundo, por lo que cuando son elevados a la c?pula del Poder Judicial han de ser mirados con lupa, sin mediar la política en tal proceso, y vigilar de forma estricta su actuaci?n por parte de sus propios ?rganos de gobierno, sin corporativismo, ya que de lo contrario pueden acontecer situaciones en las que falle la tercera pata de cualquier democracia, que eso es el Poder Judicial, y, en consecuencia, la democracia misma.
La Voz de Medina y Comarca

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