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jueves, enero 27, 2022

Antonio Catalán: “Si tu empresa no puede pagar más de 900 euros al mes, a lo mejor la que sobra es la empresa”

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Redacción.-

Su padre fue taxista y él abrió su primer hotel en 1978 en Pamplona, siendo el primer establecimiento de la España de entonces que tenía mandos a distancia para los televisores en las habitaciones (los tenía durante un breve lapso de tiempo ya que los clientes se los llevaban, maravillados por el invento que les parecía casi mágico). Nos referimos al hotel Ciudad de Pamplona que fue el primero de la cadena hotelera NH  (Hotelera Navarra) que Antonio Catalán vendería posteriormente. Después, fundaría AC y actualmente es el presidente de AC Hotels by Marriot. En la pandemia, enfermó de coronavirus (estuvo ingresado en la UCI) y también perdió a uno de sus seis hijos, Carlos Catalán, vicepresidente de AC Hoteles, víctima de un cáncer.

Reconoce Catalán que, tras la muerte del que iba a ser su heredero, se ha tenido que quitar 20 años de encima para seguir al frente de la compañía. Y aquí sigue, en este caso en la presentación del Santo Mauro en Madrid.

Cuéntenos lo de los mandos a distancia de ese primer hotel

En el año 78 cuando abrí el primer hotel, Ciudad de Pamplona, no había televisores en España con mando a distancia. Estaba empezando. Era desconocido y yo tenía un primo importador para Loewe y juntos conseguimos traerlos. Hoy un mando a distancia es una tecnología muy simple, pero en aquel momento era como un milagro. Entonces la gente se llevaba los mandos pensando que iban a llegar a su casa e iban a funcionar. No funcionaban lógicamente. Y me los devolvían. Incluso llegamos a poner una carta en las habitaciones diciendo “Se habrán confundido a la hora de recoger sus cosas y se han llevado el mando..”.

Llevarse las amenities de un hotel entonces casi parece anecdótico

Siempre digo que cuando se llevan algo del hotel, que se lo lleven con marca. Cuando se lleven las perchas por lo menos que la percha ponga AC o que ponga Santo Mauro para que se acuerden cuando lo tengan en su armario. Lo que sí se llevan son toallas: igual pueden llevarse 60.000 toallas en toda la compañía. Al principio la duda siempre es la misma: vamos a poner toallas sin el logo y se las llevan. Las pones con el logo y se siguen llevando las mismas.

¿Y esto es muy español o pasa en otros países?

Nos pasa también en Italia.. Tampoco es que todos se lleven una toalla, no es un tema preocupante, pero es un tema muy internacional este.

Confiese, ¿usted alguna vez se ha llevado algo?

No. Bueno, el otro día me llevé algo, pero avisando, estábamos en un hotel del grupo. Vi el albornoz y me lo llevé tranquilamente y cuando me iba vi al director y se lo dije, pero era un hotel nuestro.

Cuando abrió su primer hotel, ¿se imaginaba lo que vendría después?

No, para nada. Mi padre tenía un taxi, después tuvo una gasolinera, era un hombre muy emprendedor. Y acabó montando un hotel: cuando terminé la carrera empecé a trabajar allí y bueno, la verdad es que quería independizarme, trabajar con mi padre no me hacía mucha gracia y lo que pretendía era tener un negocio propio. No había hoteles en Pamplona, había cuatro hoteles, teníamos ayudas del Gobierno de Navarra, del banco… En aquel momento era una España que estaba empujando hacia adelante todo. Y bueno, la verdad es que yo nunca pensé en montar una cadena de hoteles. Después ya empiezas, el segundo, al segundo le sigue el tercero y un día hay que poner una marca.

¿Ahora es más difícil construir una marca?

Sí, en este momento es más complejo. La ventaja de mi generación es que la gente terminaba la carrera y tenías trabajo. Si estudiabas medicina tenías plaza al día siguiente. Si eras arquitecto, tenías proyecto antes de salir, si eras abogado, tenías trabajos.. Entonces era una España diferente.

Es miembro del Consejo del Centro de Investigación de la Clínica Universitaria de Navarra, ¿qué opinión le merece la variante Ómnicron?

Ahí hay 450 investigadores, en temas muy sofisticadas de investigación. Ellos creen que la nueva cepa viene provocada porque hemos dejado que haya países que no se vacunen, y automáticamente dejas al bicho suelto y muta. No es que tenga 30 mutaciones, es que puede tener 300, pero lo que creen es que es más suave porque la cepa base la tenemos controlada. No está siendo tan grave y sobre todo la gente que está vacunada tiene muchísimos menos problemas.  . Pero esto pasa después de cinco olas, llegas a la sexta, el mundo está asustado, las bolsas se caen… pero tenemos que estar en el final. Tenemos fondos europeos, España está ante un gran reto, los empresarios tenemos una gran responsabilidad, tenemos que sacar este país entre todos adelante.

¿Cómo ha afectado la pandemia a sus hoteles?

Razonablemente bien, ya estábamos entrenados con la crisis del 2010-2011. Aquella de crisis era de España, de deuda, lo de ahora es una crisis global, el Gobierno ha ayudado mucho, sobre todo el tema de los Ertes han sido fundamentales. Estamos en un mundo globalizado que te  llevan a competir con países con culturas absolutamente diferentes. España es un país que no somos low cost. No podemos tener precios low cost si queremos tener salarios que no sean low cost. Yo soy muy crítico con el tema turístico porque al final es un tema de precio y el Santo Mauro es un ejemplo. Antes trabajaban aquí 65 personas, hoy trabajan ciento y pico, hemos subido la categoría del hotel, automáticamente hemos subido los precios y estamos en un campo absolutamente diferente.

¿Se han subido los salarios también?

Se subirán ahora. Los sindicatos no son muy partidarios de pegar un subidón de un 5%, la economía no está para eso pero creo que los salarios tienen que subir. Toda la gente que está aquí es fija no tenemos Kellys ni cosas de éstas. Vamos a ver cómo se comporta el IPC, hay que buscar algo razonable. Los precios están subiendo en todo: en los hoteles el coste de la electricidad que antes era algo marginal en algunos sitios estamos multiplicando por dos. En un hotel lo importante no son las luces, sino el aire acondicionado y la calefacción. Eso es el 80% de la factura.

¿Es usted el verso suelto del empresariado?

Es que ya no tengo edad para no decir lo que pienso (ríe). No es que sea verso suelto, es que estoy convencido de muchas cosas. Estoy convencido de que hay que tocar la reforma laboral. Y no lo estoy diciendo ahora, lo estoy diciendo desde hace un montón de tiempo. No estoy de acuerdo con el tema de las Kellys, fui el defensor de este tinglado. Creo que los empresarios tenemos la obligación de pagar unos salarios razonables: si tu empresa no puede pagar más de 900 euros al mes a lo mejor la que sobra es la empresa. Es verdad que nosotros somos una compañía que se nos ocurren cosas diferentes. El día que falleció mi hijo, tenía un magnífico salario y vimos que tenía en la cuenta 50.000 euros. Y yo pensé ¿qué le pasaría a una persona de 40 años que le sucediese lo mismo? Pues desde entonces en la compañía hay 600 personas que tienen un seguro de vida de 100.000 a 300.000 euros. Los empresarios, aparte de ganar dinero, a mí me genera satisfacción otro tipo de cosas. El día que tienes la casa y el coche que quieres tener tampoco aspiras a más cosas. Yo soy un afortunado, y me lo paso bomba, y bueno, ha sido un año muy duro, yo ya tenía la segunda generación armada y en escasos meses desaparece y te da una lección la vida. Y al final es volver a empezar.

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