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martes, septiembre 28, 2021

La Guardia Civil realiza inspecciones en el campo para detectar el uso ilegal de venenos

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Redacción.-

Se desplazó un perro detector de cebos envenenados desde la localidad del Pardo (Madrid), como consecuencia del hallazgo de dos milanos muertos en el término municipal de El Perdigón (Zamora).
Se realizaron inspecciones para detectar la presencia de cebos envenenados o sustancias prohibidas.
El uso ilegal del veneno en el medio natural es un factor de grave riesgo para la fauna por los daños ecológicos que produce, especialmente sobre algunas de las especies más amenazadas
La Guardia Civil de Zamora tuvo conocimiento a finales del mes de marzo, del hallazgo de dos milanos muertos en las inmediaciones de la localidad de Tardobispo, sito en el término municipal de El Perdigón (Zamora), en circunstancias que indicaban que podían haber sido envenenados como consecuencia de la colocación de cebos envenenados o cualquier otra sustancia prohibida.
El uso ilegal de cebos envenenados representa un problema muy relevante para la conservación de la fauna, puesto que afecta de forma muy especial a las aves que consumen carroña habitual o esporádicamente, representado una amenaza constante. El uso indiscriminado de veneno contra determinadas especies que se consideran “dañinas”, ha provocado en muchas de ellas que pasaran a formar parte del listado de especies clasificadas como en peligro de extinción o vulnerables, como es el caso del milano real o el buitre negro, convirtiéndose en una de las mayores amenazas para la biodiversidad.
En la mañana del día 6 de abril de 2021, componentes del SEPRONA de la Comandancia de Zamora, en coordinación con el Servicio Cinológico de El Pardo (Madrid), donde se encuentra la Escuela de Adiestramiento de Perros de la Guardia Civil, llevaron a cabo una batida en el término municipal de El Perdigón (Zamora), con el fin de detectar la presencia de sustancias prohibidas o la colocación de cebos envenenados.
Las citadas acciones se vienen realizando con carácter preventivo en el marco de la Operación ANTITOX que la Guardia Civil, con carácter anual, establece disponiendo operativos preventivos conjuntos entre el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) y el Servicio Cinológico de la Guardia Civil, que dispone de perros entrenados para la detección de vectores envenenados, prestando especial atención a aquellas comunidades autónomas con una mayor incidencia acumulada.
El uso ilegal de venenos puede ser castigado con la pena de prisión de cuatro meses a dos años, y en cualquier caso la inhabilitación especial para elejercicio del derecho a cazar o pescar por tiempo de uno a tres años.

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