Medina del Campo y Comarca: Defender lo nuestro

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Editorial.-

Hace unos días, el Ministerio de Consumo promovió la campaña “El azúcar mata”, equiparando un sobre de azúcar con un cigarrillo. Este organismo del Estado invirtió la ingente cantidad de ciento treinta mil euros en criminalizar al azúcar comparando su consumo con el del tabaco, insinuando que la epidemia de obesidad que sufre nuestro país únicamente se debe al azúcar y no al sedentarismo, a la falta de ejercicio físico de la población, o al exceso de calorías ingeridas diariamente.
Sin embargo, las malas noticias siempre vienen acompañadas. Incluso el Gobierno manifestó su intención de aumentar el IVA a las bebidas azucaradas y edulcoradas. Pretenden subir este impuesto del diez por ciento actual hasta el veintiuno, lo que impactaría directamente contra el sector azucarero y remolachero, predominante en Castilla y León.
No se dan, o no se quieren dar cuenta, de que cientos de familias de nuestra comarca viven de ello. De que esta campaña es un duro golpe contra la España rural, la de los agricultores que se desloman por sacar adelante a sus familias. De que destruirán, no solo riqueza, sino también miles de empleos de forma directa e indirecta. Y más teniendo en cuenta la época de incertidumbre económica en la que nos encontramos.
¿No sería más fácil seguir la fórmula de otros países como Chile y obligar a las empresas productoras de estas bebidas a reducir los niveles de azúcar? En este país sudamericano una de cada cuatro personas sufría sobrepeso. Allí en lugar de aumentar los impuestos a las bebidas azucaradas, decidieron crear un sistema de sellos para informar a los clientes de la cantidad de azúcar que tiene cada producto. Si un determinado envoltorio tiene una etiqueta negra, será el cliente el que decida si quiere comprar un alimento con un alto contenido en azúcares o no.
De este modo, se obligó a las grandes empresas a reducir el volumen de edulcorantes en sus bebidas. Tanto es así que la internacionalmente conocida marca de cola tuvo que rediseñar su fórmula y cambiar los ingredientes para poder continuar vendiendo sus productos en el país.
Francia también optó por esta medida. Se crearon unas etiquetas con diferentes colores en función de la cantidad de calorías, grasas saturadas o azúcar que cada producto tuviese. Y se consiguió reducir también la tasa de obesidad en el país.
El señor ministro de Consumo quizá podría dar una vuelta a esta idea y no tratar de recaudar más impuestos hiriendo de muerte al sector remolachero y azucarero.
La Voz de Medina y Comarca

9 COMENTARIOS

    • Pues si no te gusta ale, a emigrar, a ver si con un poquito de suerte cuando te vayas te tratan igual de bien como inmigrante en otro país como tratáis aquí los de tu calaña a los que vienen.

  1. Lo primero es que dudo que la gente deje de comprar una lata de Coca-Cola sólo porque su precio pasé de 50 céntimos a 55. Y tanto si se aumentan los impuestos como si se reduce la cantidad de azúcar en las bebidas el resultado es el mismo, la reducción del consumo de azúcar. No veo por ningún lado que reducir por ley el azúcar en las bebidas sea ventajoso para el productor de remolacha azucarera frente a la subida de impuestos prevista.

  2. Lo que no es justo es que a La Voz de Medina se le aplique un 4% de IVA y al resto de marcas de papel higiénico un 21%.

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