Editorial

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La nueva (vieja) clase política

La regeneración política era esto. Venía para hacer temblar los cimientos del viejo bipartidismo, pero parece que poco a poco van dando alas a los que llamaban “casta” para que se implante de nuevo el modelo que sigue imperando en todas las estructuras políticas que se pueden observar en España. Este modelo no es otro que el de los dedazos y sueldazos en Ministerios, Senados, Comunidades Autonómicas y Diputaciones.

El último caso y que más repercute a este país ha sido el de la fallida Sesión de Investidura que ha llevado a cabo el presidente Sánchez con la formación política de Unidas Podemos. La decepción para sus votantes viene de largo, pues desde el 28 de abril debieron comenzar la negociación para sacar adelante un Equipo de Gobierno, algo que se han empeñado en “negociar” a tan sólo 48 horas del comienzo de las votaciones. Otro de los problemas fundamentales para que no se formara gobierno fue que quisieron “comenzar la casa por el tejado”, pues lo fundamental para ambos partidos ha sido acordar cargos y Ministerios, cuando lo realmente importante era realizar un programa con propuestas.
El siguiente caso de la nueva (vieja) clase política viene de la mano de Ciudadanos, pues se han dedicado a pactar con el Partido Popular en todas las instituciones para arrebatar el poder a las izquierdas, en algunos casos ayudados con los votos de VOX.

En Castilla y León, de la mano de Francisco Igea venía para regenerar la política de esta comunidad y, tendrá que dar muchas explicaciones dado que la voluntad popular ha sido sustituida por pactos de oficina, con lo que alcaldías como la de Palencia o la Diputación de Zamora deja de reflejar la decisión de las urnas para convertirse en monedas de cambio negociadas en despachos. La ampliación de consejerías y nuevos cargos tampoco refleja la regeneración que se anunciaba a bombo y platillo en la campaña electoral. Pero no sólo los ganadores tendrán premios en el reparto de sueldos, sino que también gozarán de un glorioso “retiro” los nuevos senadores autonómicos, con el polémico caso del ahora vecino de la localidad segoviana de Sotosalbos, Javier Maroto.

Hablando de sueldos dignos no podemos pasar por alto la nueva vicepresidenta de Diputación, que ha logrado hacer bueno su frase de “me han dicho que tengo que cobrar”, haciendo referencia a un pacto desconocido por los miembros del Partido Popular de la Diputación, los cuales han quedado en evidencia por las presiones de Madrid. Antes por lo menos se guardaban las formas y la designación de cargos era posterior a pactar un programa de gobierno, pero parece que la nueva política se han convertido en “Primero págame y luego hablamos”
¿La regeneración era esto?, pues a veces no nos damos cuenta de que “con estos mimbres no se puede hacer más que este cesto” y teniendo en cuenta la clase política que tenemos en este país, la situación seguirá igual un largo tiempo.

 

La Voz de Medina y Comarca