Editorial

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Pactos

Tras haber vivido los españoles interminables procesos electorales concatenados en el tiempo, que en menos de un mes arrojaron definitivamente los resultados del sentir popular, la situación no termina de clarificarse y los ciudadanos siguen viviendo pendientes de un hilo.

Y es que como consecuencia del sistema parlamentario español, al que se suman las Comunidades Autónomas y, en menor medida, los Ayuntamientos, la práctica totalidad de las instituciones del Estado se encuentran pendientes de pactos, al margen de las mayorías minoritarias que algunos partidos han conseguido en las mismas.

Por tradición, aunque no siempre, se respetaron las mayorías naturales o en su defecto se alcanzaron otras de carácter alternativo; pero de ahí a lo que sucede ahora hay un largo trecho.

Las razones de tal demora son achacables, nadie lo dude, a la ausencia de respeto de las minorías a las mayorías, cuando por tradición en la política española cualquier gobierno se configuraba con deferencia hacia las minorías procurando evitar el siempre odioso “rodillo”.

Ahora, con la aparición de los nuevos partidos y su afán de regeneración democrática, cuando no se trata de ocupar un puesto en cualquier gobierno por cuestiones crematísticas, son éstos los que pretenden, actuando no ya como llaves sino como llaves maestras de la gobernabilidad, imponer sus criterios e incluso vetos a determinados candidatos. Tal es así que el siempre denostado “cambio de cromos” que tanto han censurado los nuevos partidos, que ya no son ni tan nuevos y en algún caso ni siquiera partido, se ha convertido en un verdadero chalaneo poco acertado para las necesidades actuales de España.

De acuerdo en que las mayorías configuradas por la suma de partidos sean las que deciden quién va a ocupar la poltrona de turno; pero hay algo que se llama respeto a la ciudadanía que no se está cumpliendo y que hace añorar a partidos tan viejos y criticados como fuera la Convergència i Unió de Jordi Pujol. Y es que en los inicios de la democracia, el papel que jugó este partido, al igual que durante años el PNV, fue fundamental para la gobernabilidad del Estado, ya que éstos se reservaban la humillación para el candidato de turno con hacerle confesar que hablaba alguna de las lenguas cooficiales en la intimidad; pero por lo demás, todo continuaba con absoluto orden y hasta los representantes de Herri Batasuna acudían a las consultas reales para evacuar su opinión respecto al futuro gobierno.

Ahora no, la situación se ha hecho más compleja y entre “idóneos” y “constitucionalistas” pueden convertir a la Administración del Estado de arriba a abajo en un ente ingobernable.

La Voz de Medina y Comarca

3 COMENTARIOS

  1. Entre el disgusto que tiene Solana con la debacle socialista en Medina del Campo, diez concejales auguraba a la lideresa, gran gurú politico por cierto, y el que tengo yo por el desastre de VOX, llevamos sin dormir 15 días.
    Riveras, Igeas, Mohinos y compañía con planteamientos que la ciudadania no entiende. Pacten, lleguen a acuerdos, con socialistas o populares, lo que estimen conveniente, eso si con propuestas y programas de gobierno, no con majaderias. La administración necesita mayorias de gobierno para su dirección.
    Y que me dicen de la que fue alcaldesa de Mojadina ( la que vivía en Mojados y subía los impuestos a los de Medina ). No ha tenido suficiente con el mensaje popular en las urnas, ella lo ha hecho bien, los que están equivocados son los medinenses. No la basta con conducir al PSOE local a sus peores resultados históricos. No tiene suficiente con las criticas a nivel provincial de sus camaradas socialistas, la soberbia ejercida en esta última legislatura la quiere imponer en su partido en la provincia: yo soy la jefa y los 63000 euros de la Diputación para mi ¿ por qué razones ? Porque lo dice ella, que es la más guapa, la más inteligente y la que viste mejor.
    Harían muy bien los dirigentes nacionales del Psoe evacuandola a su despacho de abogada y apartandola de sus quehaceres políticos.
    Ni Medina ha tenido peor alcaldesa en su historia- y no lo dice esta ilustre servidora de ustedes, lo dicen las urnas- ni el PSOE provincial podía estar en peores manos.

  2. Hartos de profetas! Hartos de políticos que «se dejan la vida por Medina», mientras sus cuentas corrientes crecen con desvergüenza. Nuestro destino está en las manos de est@s mediocres individu@s, que con gran desatino tomas decisiones que nunca habrían tomado si se jugasen su propio patrimonio.
    ¡¡¡A la mierda!!! ¡¡¡Váyanse ustedes a la mierda!!! Eso sí, proporcionalmente al número de votos.. pero a la mierda!

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