Editorial

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La fiesta de la democracia

Como que no quiere la cosa y tras una legislatura agitada, en la que por primera vez en la historia de la actual democracia se produjo una moción de censura, mañana llegarán las Elecciones Generales que es tanto como decir “la gran fiesta de la democracia”.

Se ha vivido una campaña electoral áspera, cruda y violenta, en la que los diversos candidatos han podido realizar sus propuestas a través de mítines, en unos casos pequeños y en otros multitudinarios, para pedir el voto sobre el que hoy, a la vista de los programas, podrán reflexionar los electores para ir mañana a depositar su sufragio en las urnas.

Atrás quedan, o al menos así es de esperar, unos días convulsos propios de campaña electoral, en los que en numerosas ocasiones, el insulto ha sido uno de los protagonistas principales en detrimento de la exposición pausada de las propuestas electorales.

Como complemento a los actos clásicos de campaña y desplazando ya a los mismos en los últimos años, han figurado las entrevistas en los medios de comunicación e incluso los debates, habiéndose dado por primera vez la circunstancia de que la Junta Electoral Central impidiese la participación de un partido emergente en un medio de comunicación privado.

Tal injerencia, que ha de acatarse sin más aunque no se esté de acuerdo con la misma, posiblemente haya dado vuelos al partido que no participó en el debate de la televisión privada, regalándole así una publicidad insospechada.

Pese a lo escueto de los programas electorales que van llegando a las casas de los españoles y que se restringen, en muchos casos a una mera carta del candidato, con o sin foto, los españoles podrán reflexionar a la hora de decidir por qué partido se decantan, a pesar de la falta de información de programas más concretos sobre temas que interesan a los ciudadanos. Tampoco los partidos han sido claros a la hora de acompañar sus propuestas con la extracción de los recursos necesarios para llevar a buen término las mismas, por lo que quedan al albur muchas de ellas.

Eso sí, con más o menos información, con más o menos ganas de participar en “la fiesta de la democracia”, los españoles tienen mañana una cita obligada con las urnas con el fin de que, voten lo que voten, pueda configurarse la denominada Voluntad General que habrá de llevar a alguno de los candidatos, previa elección de diputados y senadores a erigirse en presidente de un Gobierno capaz de dar a España la estabilidad que necesita en lo social y en lo económico.

La Voz de Medina y Comarca