Editorial

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Semana Santa

En conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, llega a todo el orbe católico en estos días la Semana Santa. Un acontecimiento que tiene como base, al margen de la fe, los desfiles procesionales que hacen salir a las calles y plazas la mejor imaginería de que disponen los municipios, cincelada y guardada, en muchos casos, desde hace siglos.

Es por tanto un buen momento para conocer el no siempre conocido arte religioso y procesional que se guarda en las iglesias, especialmente por parte de aquellos que sean amantes de la escultura. También en las iglesias podrá admirarse durante estos días, con motivo de la apertura generalizada de sus puertas, el patrimonio eclesiástico mueble que siempre es interesante en cualquiera de sus aspectos y manifestaciones, como son retablos, relicarios y un sinfín de pinturas de gran calidad. A ello pueden añadirse durante unas horas las visitas a los Monumentos, manifestación efímera del arte, básicamente floral, y que sólo puede admirarse una vez al año.

Al margen de las procesiones, restaurantes, bares y todo tipo de establecimientos hosteleros despliegan, además de sus tradicionales ofertas gastronómicas, platos propios de aquellas Semanas Santas en las que el ayuno y la abstinencia eran de obligado cumplimiento. Ahí están los potajes, el bacalao cocinado de mil formas y, como postre, las tradicionales torrijas, regadas con una buena limonada, que servían, sin comer carne y alimentándose con moderación por imperativo, para reponer fuerzas antes de acudir a los desfiles procesionales.

La oferta de turismo interior es impresionante en Castilla y León y, como no podía ser de otra manera en Medina del Campo y su comarca, dado que el patrimonio cultural y procesional, así como su gastronomía son dignos de encomio.

En los tiempos contemporáneos también impera la moda de disfrutar de la Semana Santa en localidades costeras, ya que, a priori y más este año en el que los días de Pasión caen en abril, los puertos de mar pueden ejercer un gran poder de atracción ante un presumible buen tiempo.Incluso, los aficionados al juego y a las apuestas podrán disfrutar de las “chapas” en determinados establecimientos y ya no, como sucedía en otros tiempos, de forma ilícita.

En consecuencia, la Semana Santa se ha convertido en un verdadero referente tanto del turismo receptor como del emisor, por lo que, nadie lo dude, es un importante motor económico de determinados sectores y un motivo, casi pretexto, para tener unos días de solaz, descanso, actividades, viajes y gastronomía.

La Voz de Medina y Comarca

1 COMENTARIO

  1. Y ahora que va a decir Barragan si en años anteriores estaba todo ocupado por la Iscar Cup, estas vacaciones van a ser un desierto sin el gran campeonato que justificaba su sueldo.

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