Y llega La Navidad

Aunque aún faltan unos días para la celebración de la Natividad del Señor, Medina del Campo y todos los pueblos de su comarca han comenzado ya a desplegar sus programaciones y actos navideños para, además de celebrar la efeméride católica, hacer posible que la paz, la concordia y la solidaridad, más necesarias que nunca en estos momentos en los que España vive una época convulsa, lleguen a todos los rincones.
Arboles navideños, belenes, iluminaciones especiales de calles y plazas, talleres para el entretenimiento de los niños durante unos días de vacaciones, escenificaciones populares alusivas al Belén y un sinfín de actividades ya preludian lo que serán esos días hogareños en los que las familias se reúnen y reencuentran para pasar unas jornadas inolvidables, en armonía, alrededor de un Belén o de un árbol navideño, que las costumbres de otros lares, por lo vistosas y llamativas, a la par que nacidas de la mano de la sociedad de consumo, se van introduciendo cada día más en detrimento de las tradiciones seculares del mundo católico. ¡Quien iba a decir hace unos años que el Belén hogareño que se montaba con esmero por toda la familia iba a encontrar como competidor al árbol navideño o que los Reyes Magos iban a compartir protagonismo con Papá Noel!
Todo ha cambiado de tal manera que las felicitaciones postales, muchas veces acompañadas de una participación de lotería, que Navidad es compartir, iban a ser sustituídas por el correo electrónico de turno o por el más frío, aunque inmediato WhatsApp que se recibe en el móvil con el mismo fin.
Todo parece haber cambiado y de hecho así ha sido en las formas pero no en el fondo, ya que de la mano de La Navidad llegan unos días en los que los mejores deseos de todos, de una u otra manera, se hacen patentes, a la par que se dedican, en medio de la alegría, algunos momentos de añoranza en los que son los protagonistas aquellos seres queridos que un día se fueron para siempre.
En definitiva, es el espíritu inmanente de la Navidad el que termina imperando en detrimento de las contingencias de los usos y modas. Y todo porque, al margen de creencias, con motivo de la Natividad del Señor en el orbe católico se forjó una forma especial de vida para unos días entrañables en los que la armonía nacida de la paz, la concordia y del ambiente familiar terminaron imponiéndose a lo largo de los siglos.
En nombre de todos esos principios y con la sinceridad que ha de envolver a todos ellos, quienes todas las semanas elaboran “La Voz” les desean una ¡Feliz Navidad!.
La Voz de Medina y Comarca

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