¿Navidad para todos?
Es tradición cuando se acerca la Navidad, que este semanario dedique un editorial para felicitar a todos estas fiestas católicas por antonomasia y desear, con motivo de la llegada del nuevo año, todo tipo de buenas venturas a nuestros lectores y, por qué no, a los que dicen no leernos.
Pero no es este el caso, porque dicho editorial, cumpliendo con los cánones tradicionales, se editará el próximo día 19, fecha más próxima a la Natividad del Señor.
El tema que hoy nos ocupa es otro bien distinto y se restringe a saber si la Navidad, en términos crematísticos, de consumo, y hasta de alimentos llegará a todos los ciudadanos, al margen del espíritu, que ése sí ha de llegar.
Y es que estos días previos a largos puentes festivos, y como consecuencia del frío que por propia definición caracteriza al invierno, son numerosas las empresas de la construcción que aprovechan para finiquitar los contratos de una buena parte de sus trabajadores no fijos, obteniendo como contrapartida la recontratación, una vez concluidas las celebraciones de Navidad del Año Nuevo y de los Reyes Magos.
Pero este año es de temer que tal recuperación de trabajadores no se produzca por parte de las empresas por dos razones fundamentales: una de ellas, la crisis, que parece no tener fin, a pesar de los anunciados brotes verdes; y otra, en el caso que afecta a Medina del Campo, la tardanza del Ayuntamiento de la localidad en conceder las licencias de construcción.
Años pasaron para que se aprobase un Plan General de Ordenación Urbana; años pasan para que un expediente de cualquier promoción de tamaño medio obtenga la preceptiva autorización para salir adelante, y hasta doce meses transcurren para que un comercio que quiere abrir sus puertas pueda hacerlo en unas fechas muy especiales y que pueden ser de absoluta importancia para su propia continuidad, ya que quien no hace caja en Navidades, y de forma especial con un establecimiento abierto, dice la sentencia que al verano no llega.
De toda esta situación, y al margen de la responsabilidad que pueda tener la propia crisis en sí misma, hay un único responsable: un Ayuntamiento que por nombramiento extraño de una técnico, por falta de dirección de la misma, e incluso de carácter, permite que los documentos de solicitud de aperturas y licencias de obras duerman el sueño de los justos en unos cajones que no son precisamente los de Urbanismo, ya que su titular político no mantiene ni relación verbal con dicha técnico, que despacha todos los temas de forma única con el verdadero responsable del desaguisado: su nombre, Crescencio Martín Pascual, y su cargo, alcalde sin que nunca los medinenses llegaran a saber por qué le eligieron. El tampoco lo supo.
LA VOZ DE MEDINA Y COMARCA
¿Navidad para todos?
Es tradición cuando se acerca la Navidad, que este semanario dedique un editorial para felicitar a todos estas fiestas católicas por antonomasia y desear, con motivo de la llegada del nuevo año, todo tipo de buenas venturas a nuestros lectores y, por qué no, a los que dicen no leernos.
Pero no es este el caso, porque dicho editorial, cumpliendo con los cánones tradicionales, se editará el próximo día 19, fecha más próxima a la Natividad del Señor.
El tema que hoy nos ocupa es otro bien distinto y se restringe a saber si la Navidad, en términos crematísticos, de consumo, y hasta de alimentos llegará a todos los ciudadanos, al margen del espíritu, que ése sí ha de llegar.
Y es que estos días previos a largos puentes festivos, y como consecuencia del frío que por propia definición caracteriza al invierno, son numerosas las empresas de la construcción que aprovechan para finiquitar los contratos de una buena parte de sus trabajadores no fijos, obteniendo como contrapartida la recontratación, una vez concluidas las celebraciones de Navidad del Año Nuevo y de los Reyes Magos.
Pero este año es de temer que tal recuperación de trabajadores no se produzca por parte de las empresas por dos razones fundamentales: una de ellas, la crisis, que parece no tener fin, a pesar de los anunciados brotes verdes; y otra, en el caso que afecta a Medina del Campo, la tardanza del Ayuntamiento de la localidad en conceder las licencias de construcción.
Años pasaron para que se aprobase un Plan General de Ordenación Urbana; años pasan para que un expediente de cualquier promoción de tamaño medio obtenga la preceptiva autorización para salir adelante, y hasta doce meses transcurren para que un comercio que quiere abrir sus puertas pueda hacerlo en unas fechas muy especiales y que pueden ser de absoluta importancia para su propia continuidad, ya que quien no hace caja en Navidades, y de forma especial con un establecimiento abierto, dice la sentencia que al verano no llega.
De toda esta situación, y al margen de la responsabilidad que pueda tener la propia crisis en sí misma, hay un único responsable: un Ayuntamiento que por nombramiento extraño de una técnico, por falta de dirección de la misma, e incluso de carácter, permite que los documentos de solicitud de aperturas y licencias de obras duerman el sueño de los justos en unos cajones que no son precisamente los de Urbanismo, ya que su titular político no mantiene ni relación verbal con dicha técnico, que despacha todos los temas de forma única con el verdadero responsable del desaguisado: su nombre, Crescencio Martín Pascual, y su cargo, alcalde sin que nunca los medinenses llegaran a saber por qué le eligieron. El tampoco lo supo.
LA VOZ DE MEDINA Y COMARCA




























diciembre 15th, 2009 - 18:46
Eso es lo que se tienen que dar cuenta muchos empresarios y trabajadores relacionados con la construcción, no es normal que sigan callados por miedo a las represalias, ¡donde hemos llegado en Medina del Campo!